agosto/18

Escriben este mes: Ferrari Kohan // Korn // Lescano /
Luzuriaga // Margarit // A. Rodríguez /
/ Setton // Thompson // Vitagliano 
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PIES DE IMAGEN

Desvestidas de vos, por Lucía Thompson


Extraña como abrigo ajeno. Así puede ser a veces la piel, como la de la muñeca que Kokoschka se mandó a fabricar cuando dejó el hospital convertido en veterano de guerra. Una piel de tapado: piel que esconde. Aún después de unos años Kokoschka seguía siendo el abandonado de Alma Mahler; esa era la verdadera herida que el artista quiso tapar alistándose como voluntario en la Primera Guerra. Sin embargo, en las trincheras el amor siguió abierto, y en el hospital se cerraron todas las posibilidades de curación. Los médicos lo dejaron regresar a las calles de autos lentos que parecían bólidos y en la que sólo los desquiciados podían imaginar una nueva guerra. Kokoschka se mandó hacer una muñeca con las medidas de Alma Mahler. Una muñeca con la piel de un peluche. Alma era ella y Kokoschka el enamorado de una mujer monstruo, una mujer muñeco, un amor que no podía dejar de espantar a cualquiera pero que a él no dejaba de atraerlo.
     Cómodo resulta pensar que fabricaron mal la muñeca. Que Kokoschka prefería otra piel para ella. Pero seguramente no fue así. Kokoschka quiso acariciar el espanto de ese amor que no pudo dejar atrás ni aún con la Gran Guerra. Vestía a su muñeca y se recostaba a su lado. Elegía la mejor lencería y se desvestía como un muñeco ante sus ojos de volcán.
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APUNTES

Presentación de El pasado inasequible compilado por Jordana Blejmar, Silvana Mandolessi y Mariana Eva Perez, por Martín Kohan


El jueves 4 de julio, en el nuevo espacio de la librería central de Eudeba, fue presentado El pasado inasequible. Desaparecidos, hijos y combatientes en el arte y la literatura del nuevo milenio, compilado por Jordana Blejmar, María Eva Perez y Silvana Mandolessi. Esa tarde, Martín Kohan dijo estas palabras que hoy publicamos en Escritores del Mundo, y que anticipan al lector puntos de partida del libro. En Eudeba hablaron, también a propósito de El pasado inasequible, junto a Martín Kohan, Javier Trímboli y Ernesto Semán.

En un libro de entrevistas a escritores argentinos contemporáneos (nada escaso, debo decir, en rencor y resentimientos), di con un pronunciamiento que en cierto modo me desconcertó: hay uno que expresa allí su recelo hacia la literatura cuyo tema sea la dictadura militar. Mi desconcierto se debió, no a una razón ideológica (sabemos qué clase de tiempos corren), sino estética: me pareció raro que, tratándose de un escritor (mea culpa, prejuicio propio: ¿qué puede significar, hoy en día, que alguien sea o se diga escritor? Nada, nada de nada), me pareció raro que, dedicándose a la literatura, pueda referirse a la dictadura militar como un “tema”; cuando lo cierto es que, desde hace tiempo, o desde siempre, lo que la dictadura militar le plantea a la literatura, y al arte en general, es antes que nada la necesidad de una forma, es decir, una búsqueda de formas (¿no habrá hablado aquel escritor de “tema” en el sentido de Boris Tomashevski. Me temo que no, puedo darlo por seguro. ¿Tiene sentido hablar así, de tema y de formas, a esta altura de los acontecimientos? Personalmente, pienso que sí).
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POEMAS

PARADJANOV, la voz lírica del cine, por Yaki Setton


En julio de este año fue publicado por Leviatán, Los caballos de Paradjanov, de Denis Donikian. Yaki Settón fue uno de los presentadores del libro, junto a Lala Toutonian y Ana Arzoumanian,  en la Universidad del Cine. Para esa ocasión, Yaki Setton escribió estos poemas que hoy publicamos en Escritores del Mundo. 


1.
cómo se cuenta una tragedia
cómo
cómo se hace poesía y cine
de una tragedia
de cine sin separar de la vida
como si la poesía fuera imagen
como si el cine fuera imagen
o cuadros en movimiento
o retablos en arenas movedizas
¿cómo se hace cine una tragedia?
sí, aquí me pregunto.
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NOTICIAS DE AYER

Sobre profilácticos y edades oscuras, por Alcides Rodríguez


“Y Albino vino con su discurso medieval” reza el título del artículo con el que el diario Página/12 informaba en su edición del 25 de julio sobre de los dichos del pediatra Abel Albino en el parlamento argentino, en el marco de la discusión en torno a la ley de la legalización del aborto. Según Albino la mujer que aborta “no está en su sano juicio” y los jóvenes deben ser educados “para el amor, no para el sexo animal”, pues el hombre se realiza cuando “el sexo es asumido por el amor”. Desde su punto de vista el único método anticonceptivo aceptable es la abstinencia sexual; por ello ataca el uso de profilácticos recurriendo a un argumento falaz y sumamente peligroso: la mujer, dice Albino, “tiene que entender que el profiláctico no la protege de nada (porque) el virus del sida atraviesa la porcelana”.
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MAPAS COMPARTIDOS

La hormiga atómica, por Mariano Lescano


aterialismo

"Existe un vínculo entre radicalismo y materialismo en parte del pensamiento de izquierdas de la guerra civil inglesa, como también existe en la obra de Baruch Spinoza y en los philosophes de la Ilustración francesa. Se trata de un legado que llega hasta Marx y Engels, y que germina, en nuestra época, en los trabajos de teóricos tan disidentes como Gilles Deleuze, (Darwin, Nietzsche y Freud también son materialistas radicales, pero no pensadores de la extrema izquierda.) Aunque el término "materialismo" se acuñó en el siglo XVIII, la doctrina, en sí misma, es antigua, y uno de sus primeros exponentes, el filósofo griego Epicuro, fue el tema de la tesis doctoral de Marx. Este admiraba la pasión de Epicuro por la justicia y la libertad, su aversión a la acumulación de riquezas, su actitud ilustrada en relación con las mujeres y la seriedad, todo lo cual consideraba en concordancia con su visión filosófica. Para Epicuro, como la Ilustración, el materialismo significaba, entre otras cosas, liberarse de sacerdocios y supersticiones." (Terry Eagleton, Materialismo, Barcelona: Península, 2017, pp. 16-17)
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El Tóffolo, por Guillermo Korn


Comeríamos la mesa, si nos lo ordenasen las Escrituras.
Todo se come, todo se comunica,
todo, en el corazón, es cena.

“Hotel Tóffolo”, Carlos Drummond de Andrade

Al mediodía nunca encontramos abierto ese lugar. Abre, apenas, unas horas a la noche. Hay una señora mayor como encargada de la barra. Parece estar leyendo, aunque en su mano izquierda tiene un bolígrafo. Quizás redacte una carta, o complete palabras cruzadas. A un par de metros, en una mesa un hombre chequea papeles. Corrobora datos o los transcribe en una computadora medio baqueteada.
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APUNTES

A propósito de Recordando a Beckett, por Lucas Margarit


Editores Argentinos publicó, en 2017, la traducción que hicieron Elina Montes y Milita Molina de Recordando a Beckett. Entrevistas inéditas a Samuel Beckett y testimonios de quienes lo conocieron, editado por James y Elizabeth Knowlson. 

En 1996 James Knowlson publica una biografía de Samuel Beckett, Damned to Fame, que estaba preparando desde hacía ya algunos años juntando y relevando gran cantidad de material y documentación. Esta biografía es una extensa obra donde recorre cada uno de los detalles de la vida de Beckett y donde se nutre no sólo de profundas lecturas de sus obras, de documentos que se encontraban en diferentes archivos tanto públicos como privados, sino también de una gran cantidad de entrevistas al mismo Beckett, a directores de teatro y actores; a amigos y discípulos del autor irlandés, entre tantos otros. Para aquella oportunidad, Knowlson utilizó sólo una parte de todo ese material que recopiló durante años, otro fue dejado de lado hasta la publicación del libro que ahora estamos reseñando y que reúne entrevistas y testimonios que son un importante aporte documental, no sólo para ver desde una nueva perspectivas aspectos de su biografía, sino también para conocer cómo Beckett consideraba su obra a partir de varios tópicos: el de la autotraducción, el de la puesta en escena, el Beckett lector, etc.
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Otros, por Miguel Vitagliano


Personas que caminan por la calle, desconocidos con los que acaso no volvamos a cruzarnos. Quizá nunca sepamos que aquella mujer es la hermana del médico que nos atendió en la guardia de un hospital después de un accidente, o la hija de la maestra que le enseñó a leer a nuestra única sobrina. Simmel decía, en los primeros años del siglo XX, que el individuo de las grandes ciudades desarrolla al máximo la indolencia para poder vivir en su medio: no mira lo que ve a su alrededor, solo advierte lo que percibe cuando sobrepasa el marco de fondo y se convierte en atracción o amenaza. No es indiferencia, eso implicaría una actitud volitiva y el urbanitas no decide, simplemente no siente. Esa es la indolencia.
     Por supuesto que si los otros no estuvieran, si de golpe caminara por esa calle a la hora de costumbre y no hubiera nadie alrededor, cambiaría a un estado de alerta. Por eso en el cine hay extras y autos en las calles por las que caminan los personajes. Para que la escena resulte creíble debe recrearse la indolencia que reconocemos en la realidad. Cuando el espía presiente que está a punto de caer en una celada o alguien que espera en una esquina palpita que corre peligro de caer en una cita cantada, el indicio se concentra en un mismo indicio: a su alrededor todo parece demasiado alterado, o demasiado tranquilo, o demasiado silencioso. Demasiado es el significado opuesto a marco de fondo. Las pantallas del cine revelaron esos mecanismos del individuo en la vida moderna. Pero fue la novela la que descubrió varios siglos antes a los desconocidos sin nombre cruzándose con el Lazarillo o el Quijote, y con ellos desveló nuestra propia condición de ser desconocidos sin nombre para los otros. En las epopeyas los desconocidos tienen nombre colectivo, en las novelas en cambio los individuos están en el camino y cargan su propia singularidad cosida con retazos ajenos.
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APUNTES

Comisión pro-monumento a la mujer desocupada: sobre ¿El futuro es feminista? de Angilletta, D´Alessandro y Mariasch, por Pablo Luzuriaga


La perspectiva de género no es un punto de vista. En junio de 2002 un caso de violencia machista fue repudiado e interrumpido por un "grupo de mujeres". En esa ocasión, la víctima fue rescatada de su calvario. Tiempo después, regresó junto al golpeador. Vivían cerca de un centro educativo y base de lo que, entre los planes sociales y el comedor popular, sería un colectivo (pequeño) del movimiento de trabajadores desocupados. El "grupo de mujeres" funcionaba hacía poco, pero mantenía intensas reuniones semanales. El cambio empezaba por ahí, todo estaba por ser dicho. Lo integraban militantes. Como en otras experiencias del mismo movimiento, había militantes "externas" y militantes del barrio. La señora de enfrente participaba del grupo, enfermera de profesión, mandamás por gusto. Una mujer formada que sabía leer y escribir, llevar las cuentas del comedor, organizar pequeños emprendimientos cooperativos, ordenar la biblioteca y curar el mal de ojo. El grupo de mujeres también lo integraba otra doña que vivía enfrente de "La escuelita", el centro educativo y organización popular del barrio Las Tunas, en general Pacheco, zona norte del conurbano bonaerense –ahí nomás de Nordelta–, ¿ex tierra de Sergio Massa?
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NOTICIAS DE AYER

Derechos Humanos: sexo y aborto, por Leon Ferrari. En Página/12, 13 de octubre de 1998.


El último número de Escritores del Mundo fue publicado el miércoles 8 de agosto, horas antes de la votación en el Senado de la Nación que mantiene a los abortos clandestinos en la ilegalidad Hoy, jueves 9 de agosto, sumamos esta nota publicada hace veinte años por León Ferrari, en el diario Página/12Muchas cosas han cambiado, en las dos décadas que nos separan desde entonces. El punto central que denuncia Ferrari en esta nota, no. Las condiciones de posibilidad de que una médica como la Dra. Cortez denuncie a su paciente son distintas, muchísimos abortos han salido del silencio; la posibilidad en sí, no. Ayer estuvo cerca de caer, pero seguimos igual. La imagen de León Ferrari que acompaña la nota se titula Ámate (1997). Materiales: Estampa sobre papel (“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mr. 12, 31): Palabras de Jesús escritas en braille sobre “Juego de manos”, estampa de Utamaro que muestra la técnica de masturbación mokodaijuji: pellizcar el clítoris entre los dedos índice y mayor)


Algunos derechos humanos se incluyen en la Declaración cuyo cincuentenario se celebrará en diciembre, pero otros o están ausentes o son cuestionados, y hasta penados en su ejercicio, por presiones religiosas: el derecho al divorcio, al sexo libre, al uso de preservativos, a los anticonceptivos, al aborto, a la homosexualidad, al erotismo sin censura, etc. Derechos todos vinculados al sexo, negados por no ajustarse a la singular ética inventada por Occidente que incluye la hostilidad que esa cultura siente ante la más antigua, compartida y practicada pasión humana: la cópula y el mundo de la sensualidad.
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 enero/18

Escriben este mes: Angilletta // Beccaria /
/ Gatti // Lescano /Luzuriaga // Pantanelli /
/ Paredes /Parino // A. Rodríguez // Rubinschik /
/ Vitagliano // Yemayel 
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Ojos que no ven, cita que no siente, por Mariano Lescano


Ojos que no ven.

"El videoteléfono produce la ilusión de una presencia y sin duda ha hecho más soportable la separación espacial entre amantes. Pero se nota siempre la distancia que permanece, quizás con la mayor claridad en una pequeña descentración. Efectivamente, en Skype no es posible mirarse el uno al otro. Cuando en la pantalla se mira a los ojos del otro, este cree que su interlocutor mira ligeramente hacia abajo, pues la cámara está instalada en el marco superior del ordenador. La bella peculiaridad del encuentro inmediato, la de que ver a alguien es siempre el equivalente a ser visto, ha dejado paso a la asimetría de la mirada. [Gracias a Skype] podemos estar cerca los unos de los otros las veinticuatro horas del día, pero dejamos constantemente de mirarnos. 
     El hecho de que tengamos que pasar de largo sin mirarnos no es culpa exclusiva de la óptica de la cámara. Apunta más bien a la falta de mirada por principio, a la ausencia del otro. El medio digital nos aleja cada vez más del otro." 
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

A propósito de Los árboles de Hugo Correa Luna, por Eduardo Rubinschik


A mediados de noviembre se presentó Los árboles, la esperada novela de Hugo Correa Luna, publicada por la editorial Modesto Rimba. Las dos anteriores son El enigma de Herbert Hjortsberg (2005) y La pura realidad (2005).
     Eduardo Rubinschik –autor de La entereza (2017)- fue uno de los presentadores de esa “novela fantasmal”, en esa tarde de mil y un lectores por Luna.

Los árboles despliega y disemina lo fantasmal en diferentes planos. Es una maquinaria compleja aunque de fácil lectura. No es en la dificultad de lectura donde se asienta su complejidad, sino en la riqueza con que se va desplegando en muchas direcciones, y hace que sea una novela escrita a la sombra y a la luz de los fantasmas. De, por, para, contra, y con el acompañamiento de fantasmas.
      Y lo hace en gran medida a partir del trabajo de la voz del narrador y la mirada que esa voz construye: esa voz es un núcleo estructurante de todo el sentido de esta astuta novela.
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APUNTES

Vidas de las trabajadoras: apuntes sobre “Emma Zunz”, por Florencia Angilletta


Hacia finales de los años veinte una médica de renombre, llamada Alicia Moreau de Justo, elabora un proyecto de ley sobre el voto femenino, presentado en el Congreso por un diputado socialista; su vida se lee en clave de las grandes campañas del sufragismo local. En 1938, en pleno auge de la “década infame”, la intelectual Victoria Ocampo apoya otra presentación de un proyecto sobre el voto femenino desde su cargo como presidenta de la Unión Argentina de Mujeres, después de años de reivindicar las libertades civiles para solteras y casadas; su propia vida puede leerse desde la libertad, al punto tal de ser la primera mujer que fuma en público. Son sólo dos nombres propios, en los que se inscribe una lucha que se remonta a las anarquistas y socialistas de comienzos del siglo XX. La ley 13.010, sancionada en septiembre de 1947, establece en su artículo primero que “Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos”. María Eva Duarte sostiene esta ley con su cuerpo: su historia está asociada al efectivo logro de la ciudadanía política para las argentinas.
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MAPAS COMPARTIDOS

Bering, por Luciano Beccaria


os perfiles enfrentados. De un lado, un viejo pez martillo que sonríe desdentado; y del otro, un tiburón joven y amenazante que invita peleón con el dedo de una mano a que su adversario se acerque. Los desvaríos gestálticos sobre la geografía pueden sonar divertidos, pero en este caso particular adquieren un mayor significado si consignamos el nombre de los países a los que pertenecen los escualos. En el rincón izquierdo (y esto también es un capricho), Rusia; en el derecho, Estados Unidos. Y subiendo la apuesta, si forzamos un poco más la imaginación, el perfil oriental ruso, esa península con el nombre lovecraftiano de Chukotka, casi se parece a una caricatura de Leonid Brézhnev. Ameritaría que Putin gestionara la construcción de un terraplén de tierra con forma de hoz para que cruce la nariz del pez martillo.
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Aporte de EdM a la confusión general: una imagen de la represión contra las comunidades indígenas, por Anselmo Parino


Ya sabemos que una imagen nunca dice todo, pero a veces, como en este caso, dice bastante. Pero nosotros nos preguntamos, ¿qué estará diciendo el robocop que empuña el palo para golpear a la mujer? ¿O no querrá golpearla? Y ese otro que parece trastabillar, ¿en qué piensa?

Tomamos la imagen de la última salida de El Observatorio Argentino, el portal que realiza un colectivo de académicas y académicos de diversos países comprometidos con la situación en Argentina. Se trata de intelectuales –en su mayoría argentinos- que escriben desde distintas ciudades del mundo.

“El Observatorio Argentino es un espacio plural que promueve el debate y la reflexión, al mismo tiempo que busca proveer a sus integrantes una plataforma para gestar intervenciones sobre temas candentes”.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Entrevista a Aníbal Jarkowski: La literatura no se lleva bien con la ley, editada por Ernestina Gatti


Entrevista a Aníbal Jarkowski por Miguel Vitagliano y estudiantes en una clase abierta de la cátedra de Teoría Literaria III en la Facultad de Filosofía y Letras a mediados de noviembre de 2017, editada por Ernestina Gatti.

Recuerdos familiares que anticipan la novela El Trabajo (2007)

AJ: Recuerdo un episodio de mi padre vinculado directamente con la situación del trabajo en un fábrica. Trabajaba hacía muy poco en una fábrica de chocolates, como matricero. Un día el dueño reúne a los obreros en el comedor de la fábrica y les dice que todo se ha complicado y tiene pedirles un sacrificio, un ajuste en el salario. Mi viejo escucha y hace algo medio descabellado, una falta de principio de realidad, siendo un tipo nuevo. Pide la palabra y dice: “Cuando las cosas van bien, a nosotros no nos benefician. Cuando las cosas van mal, somos los primeros en ajustar.” Cuando termina la reunión, lo llaman y lo despiden.
   Creo que algo del orden de la bronca vinculado con las condiciones en que se estaba viviendo son el origen de la novela. El menemismo pegó mal en mi familia; trajo muchos trastornos económicos, emocionales, familiares. Tuve que buscar bastante para dar forma a ese sentimiento de odio y resentimiento. Fueron períodos turbulentos de no poder darle la vuelta hasta que apareció el estímulo y decantó en la novela en sí. Me alimentaba todo el tiempo de pésimas noticias, estudios, estadísticas, gráficos, y todo era catastrófico. Después lo empecé a vivir en Villa Crespo, donde había mudado, cerraban los negocios. En esa época se hacían largas colas de entrevistas laborales para un solo puesto. Yo buscaba en el diario quién llamaba para ese aviso y siempre buscaban recepcionista, telefonistas o secretarias, y ahí había treinta personas en pleno invierno presentádose, como dije, para un solo cargo. Caminar por el barrio era encontrarme con esas situaciones. Luego, con los viajes en subte desde Villa Crespo a microcentro, apareció la cuestión de la vestimenta, los uniformes para ir a trabajar.
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APUNTES

El Sapo Sumergido. Cuarenta años después de El mundo según Garp (1978) de John Irving, por Mónica Yemayel


Un niño mira el mar desde la costa. Hace guardia. Cree que si espera lo suficiente, el sapo sumergido sobre el que tanto le han advertido sus padres y su hermano se asomará a la superficie y entonces él podrá saber cómo es ese monstruo capaz de tragárselo en un instante. Pasan tres veranos. El niño, en su casa de la playa, siempre mira el mar desde la orilla. Hasta que un día la familia le pregunta qué hace ahí tan quieto observando el horizonte mientras el agua le roza apenas los pies. El niño dice que quiere ver al sapo sumergido. La respuesta revela la confusión; son norteamericanos y en inglés sapo sumergido suena exactamente igual a corriente submarina -Undertow y Under Toad-. Así, durante todo ese tiempo, mientras la familia alertaba al niño sobre el peligro del mar –cuidado con la corriente sumergida, hoy está fuerte, hoy está malvada, hoy te puede llevar-, la amenaza tenía para él la forma de un gran sapo que podía emerger de pronto y arrancarlo de su mundo. Desde aquel día, cada vez que la madre o el padre tienen un mal presentimiento, cada vez que desciende sobre la familia el pálpito nítido de una desgracia, ellos hablan de la presencia del sapo sumergido –hoy está fuerte, hoy está malvado, hoy nos puede arrastrar-. Cuando eso pasa cada uno hace lo que puede para aliviarse y aliviar al otro. A veces, el padre envuelve a la madre del niño en un abrazo y le hace el amor con una ternura infinita para espantar la amenaza. A veces lo consigue y el sapo sumergido queda en pausa. Como si la ilusión, el deseo, el amor o la vida pudieran prolongarse un poco más. Como si pudiera cambiarse la flecha del destino. Quienes hayan leído El mundo según Garp saben que estos personajes son parte de la novela que consagró a John Irving. Saben también que el sapo sumergido es una presencia inolvidable. Es posible que muchos se hayan imaginado siendo aquel niño que espera en la playa descubrir cuál es el rostro del monstruo, es posible que se hayan dejado abrazar y hacer el amor con la ilusión de poner al sapo sumergido en pausa, y es posible que hayan descubierto, muy pronto, que ni siquiera así alcanza.

MónicaYemayel
Buenos Aires, EdM, enero 2018
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NOTICIAS DE AYER

Interpretaciones, por Alcides Rodríguez



La denominación “música clásica” se acuñó durante el siglo XIX para referirse a un canon que reúne obras de autores tan diferentes como Telemann, Bach, Wagner o Debussy. Toda una intelligentsia musical europea conformada por músicos, críticos, intelectuales, académicos, periodistas y editores estableció una jerarquía de obras que, se afirmaba, ofrecía al público una experiencia musical de elevado gusto que abría las puertas hacia el conocimiento de lo verdadero y lo sublime. Las discusiones y divisiones que se producían en el seno de esta intelligentsia eran permanentes, pero nadie dudaba que cuando se hablaba de Beethoven, Mozart o Chopin se hablaba de arte. Fuertemente influenciada por el idealismo, esta idea se mantuvo durante el siglo XX. En su ensayo Interpretación - una pregunta sobre el destino musical, el director Wilhelm Furtwängler consideraba que una sinfonía es “una obra de arte concebida como un acontecimiento único y auténtico por medio de los sonidos libremente emitidos en la sala, que son simultáneamente la imagen de un suceso espiritual (…) que tiene su propia lógica, basada en leyes físicas, tan natural e inexorable como cualquier otra lógica”. La forma de interpretarlas la habían fijado los propios compositores a través de un estilo: las obras de Mozart se interpretaban según el estilo de Mozart, las de Beethoven según el de Beethoven, y así sucesivamente. Estos estilos compartidos por la comunidad musical constituyeron lo que Furtwängler llamó el “instinto musical”. El compositor legaba su obra y un estilo de interpretación para que el intérprete le diera vida en un concierto.
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