Febrero/15

Escriben este mes: Bener /Bonifatti /
/ Consiglio // Devia // Ferrero // Greco /
Luzuriaga // Rivero // Rodríguez // Ronsino /
/ Scavino // Vitagliano /
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PIES DE IMAGEN

Dos hojas secas de malvón, por Jorge Consiglio


La cabeza de Samuel Becket se parece a la de un ave de presa. Tiene la misma expresión que la de un Águila Real, por ejemplo. Su nariz, filosa y puntiaguda, se asimila al pico, que en el águila es particularmente grande, poderoso y agudo: lo usa para desprender la carne de su víctima, para desgarrar, para revolver las entrañas. Los vincula también la economía extrema que les pule los rasgos. No hay espacio —quizás sea mejor decir no hay tiempo— para que el tramado de músculos y tendones pierda tensión. Lo que termina por imponerse, lo que siempre decide es el hueso, que subterráneo y elemental, ejerce su potestad. Es sabido: en lo óseo hay ambición de perpetuidad. Es materia dura que, por su aspecto mineral, discute con la degradación física, por eso toma distancia de lo inmediato. Los gestos —emisarios de lo espontaneo— son, precisamente, lo inmediato.
     La cara de Beckett, con su higiene rabiosa, con su gravedad, esquiva el artificio; sortea las demandas colectivas y se erige en la atalaya de la alteridad. Esta torre no tiene relación con la soledad ni con las alturas; el rigor es su marca, su único signo. La cara de Beckett es una escena de ángulos —conté ocho—, es un complot, un armazón de puntos de fuga. Puro alambre. En su semblante no hay una sola recta que no se proyecte hacia un lugar de confluencia en el infinito. Es su forma de resistir, su manera de anclar los detalles que la mayoría pasa por alto. Lo que se nota enseguida es que toda la geometría confluye en los ojos, que son los mismos que los del Águila Real, atentísimos a un objetivo, certeros: aunque resulte contradictorio, disparan una mirada que abarca el mundo entero y su danza, por eso —como el fin es tan vasto— representan una paradoja, son tan concentrados que dispersan. Y con la dispersión se filtra la ambigüedad. Beckett deja de ser uno, es —de alguna manera— todos los posibles. Imagino algunos.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Charlie, El Tío Bernard y Houellebecq contra el supermercado del mundo, por Miguel Vitagliano



Dos mujeres discutían acaloradamente en un quiosco de revistas, trataban de dirimir quién debía ser la propietaria del último ejemplar de Charlie Hebdo, publicado la semana siguiente del atentado. Eso sucedió en Bordeaux, pero escenas parecidas se vieron ese miércoles en toda Francia. Los ejemplares no daban abasto, se había anunciado la tirada de un millón que no llegó a concretarse a tiempo. También hubo un robo de doscientos ejemplares; una apuesta al sobreprecio de la reventa. En definitiva, el famoso poema de Paul Eluard parecía volverse realidad en esos días, porque en los cuadernos de escuela, en las calles, en las vidrieras de los negocios, en los autos que pasaban se veía escrito “Je suis Charlie” (“Yo soy Charlie”). No faltaron quienes pretendieron fabricar tazas y remeras con el lema; es más, el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial recibió en diez días 120 solicitudes para convertir “Je suis Charlie” en una marca comercial. Una forma de sacar provecho de la genuina conmoción y confundir la libertad que reivindicaba el lema con la libertad de mercado. Algo frecuente en estos tiempos. El Estado francés, por suerte, declaró que no aprobaría ninguna de esas solicitudes.
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MAPAS COMPARTIDOS

Palabra: “Democracia”, por Dardo Scavino


emocracia significa soberanía del pueblo, es cierto. Pero los griegos no entendían este vocablo como lo hacemos nosotros. En democracia, para nosotros, el pueblo se gobierna a sí mismo. Los griegos pensaban que gobernaba a los otros: a los nobles, los metecos, los esclavos. Los griegos conocían un gobierno de sí. Lo llamaban enkráteia. Pero no lo aplicaban a los pueblos sino a las personas. Había personas que se gobernaban a sí mismas. Otras, no. Entre estas últimas se encontraban los niños, los locos y las mujeres. Tenían que vivir entonces bajo la tutela de las primeras. Un pueblo, en cambio, no podía gobernarse a sí mismo. Porque un pueblo no era una persona. Ni siquiera era una unidad. Pueblo era sinónimo de multitud o de gran número por oposición a los “pocos” del régimen oligárquico. Había un gobierno de uno solo pero era, como todos saben, la monarquía.
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NOTICIAS DE AYER

Napoleón novelista, por Alcides Rodríguez


Afirman los biógrafos de Napoleón Bonaparte que su adolescencia y juventud estuvo dominada por una pasión irreprimible: la lectura. Era capaz de pasar horas leyendo. Tomaba abundantes notas de todo lo que leía y no dudaba en utilizar sus magros ahorros para comprar libros. Según su hermano José, en 1786 volvió a Córcega acompañado de un baúl lleno de obras de Plutarco, Platón, Cicerón, Tito Livio, Tácito, Montaigne y Montesquieu, entre otros. La Historia, en especial la del mundo antiguo, absorbía buena parte de su atención: sus cuadernos están llenos de datos sobre Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Atenas, Esparta y Roma, entresacados de los clásicos y de los populares libros de historia de Charles Rollin. De otros autores tomaba notas sobre historia francesa, inglesa, árabe, prusiana y florentina (para éstas últimas se valía de la Historia de Florencia de Maquiavelo). Los libros de Buffon lo introdujeron en la historia natural y los clásicos de la literatura francesa llegaron cuando estudiaba para artillero en la Escuela Militar de Brienne. Sus cuadernos siguieron creciendo, alimentados con notas y citas extraídas de Corneille, La Fontaine, Bossuet, Fénelon, Racine, Rousseau, Voltaire y Mably.
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APUNTES

El hombre que no podía parar de contar historias, por Martín Greco



Y cuando la muerte llegue
y pregunte qué tengo
para comprar la felicidad,
diré que tengo la libertad
de soltar al Amor...
Carlos María Caron, Anatonia, 1965.

Ha muerto Carlos María Caron (Azul, 1935 - Buenos Aires, 2015), escritor, periodista y crítico de arte, que fue parte de la tumultuosa generación del 60.
    Más allá de estas circunstancias, perteneció a la misma estirpe de autores de Oliverio Girondo, Macedonio Fernández, Boris Vian, Spencer Holst y Augusto Monterroso. Es este último, creo, quien divide a sus colegas entre los que son “gato por liebre” y los que son “liebre por gato”: los primeros nos engañan con falsas profundidades, ceños adustos y oropeles pedantes; los segundos dan más de lo que anuncian y esconden con pudor o con humor esas verdades que no sabíamos que sabíamos. Caron fue, sin duda, liebre por gato.
     Fue, además, el último de los socialistas y el último de los surrealistas.
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RELATOS

Relato: "La olla" de Yiğit Bener (traducción de Corinne Ferrero)


El escritor turco Yiğit Bener nació en 1958 en Bruselas, casi por azar. “La olla” es lo primero que se conoce en castellano del autor, y EdM tiene el orgullo de publicarlo también en turco y francés. El cuento pertenece a la colección Oteki Kabuslar (2009), su primer libro traducido al francés. Yiğit Bener ha publicado cuatro novelas, colecciones de relatos, ensayos, entre las que se destaca su versión al turco de Voyage au bout de la nuit de Louis-Ferdinand Céline, que recibió en Estambul el premio a la mejor traducción en 2002. En 2015 la editorial Actes de Sud publicará su novela Le Revenant.
    “La olla” es tan sutil como exquisitamente ambigua.
     La traducción del francés fue realizada por Corinne Ferrero, especialmente para EdM.

El agua está hirviendo. Ya puedo desahogarme: total, poco queda para que empiecen a decorticarme y comerme.
    Si yo hubiera sido de color marrón, o incluso negra como el carbón, igual que mis primos del continente, ¿les parece que me hubiera sucedido eso? ¡Qué tabú! A ellos no hay quien se les acerque. Y no me vengan a decir que algunos sí se los comen. Ustedes nunca los probaron, si lo sabré yo.
Ser o no ser comido… Vivir o morir… Es frágil la frontera: una simple cuestión de color, de raza… ¡Discriminación!
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

La identidad literaria de Harry Potter: Crónica de una lectura con mis hijos (Parte 2), por Karina Bonifatti


Karina Bonifatti, la autora de Las voces de los clásicos en Harry Potter (Biblos, 2011) insiste en demostrar que en un libro puede entrar toda una biblioteca, y en una madre todos los libros por venir para inventar nuevas familias políticas.
      ¿Será por eso que todo acto de lectura es político? ¿Será porque inventa relaciones que antes parecía que no estaban?

La trama de los libros de JKR se origina en un momento clave: el descubrimiento del secreto familiar sobre la “auténtica identidad” del protagonista, verdad que sus tíos, los Dursley, le han ocultado durante once años. ¿Es este argumento sobre la identidad de Harry Potter una representación del propio proceso constructivo de la saga? “Lo estaba inventando, pero parecía que estuviera haciendo una investigación”, responde la autora cuando Lindsey Fraser, en J.K. Rowling vista por J.K. Rowling (Barcelona, RBA Libros, 2001, reproducción de una entrevista realizada por Lindsey Fraser a la autora de Harry Potter; traducción de Carmen Aguilar), le pregunta si puede contar el proceso que sigue para escribir.
      Recuerdo perfectamente cuando, en ese mismo libro, mi hija encontró esta otra declaración de JKR: “Aquel primer libro que escribí a los seis años era un auténtico plagio” (pp. 22-23); porque otra vez Lockhart, el escritor despreciable de la serie, salió a la luz en nuestras conversaciones… Yo estaba un poco indignada, tontamente indignada:
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MAPAS COMPARTIDOS

Sobre la Feria del Libro de Guadalajara 2014: Una crónica jalisciense, por Giovanna Rivero


¿Qué hace un escritor en la Feria del Libro de Guadalajara? Entrevistas, paneles, conferencias; sí, sí, pero además de eso, ¿qué hace antes y después?, ¿deja de ser escritor, lo es de otro modo o empieza a serlo? La escritora boliviana Giovanna Rivero comparte sus experiencias en Jalisco.

o que hace la experiencia de la FIL Guadalajara conmigo es fortalecer ese músculo terco, “hueco y piramidal”, llamado corazón. Y lo digo en ambos sentidos: el metafórico y el literal. El “monstruo político”, como dice Antonio Negri refiriéndose a las multitudes, me conmueve hasta el punto de que, en algún momento, mientras fluyo con la gente por los pasillos del campo ferial, siento que lo mejor de todo es justamente eso: sumarse, mimetizarse, ser el Gran Uno, desaparecer. Lo cual es un lujo, tomando en cuenta que la sustancia que circula por esas venas abiertas del evento tapatío es joven, desesperantemente joven.
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APUNTES

Sobre Formas comunes. Animalidad, cultura, biopolítica, de Gabriel Giorgi, por Fernando Devia


El 3 de agosto de 1983, un hombre -Roberto Basile- muere en una cancha de fútbol. Una bengala marina lanzada desde la tribuna contraria cae en su garganta y lo mata. Años después, Luis Alberto Spinetta graba Téster de Violencia, su “disco foucaultiano”, en el que incluye una canción que denuncia esa muerte –hoy podríamos decir- en clave biopolítica: “La bengala perdida”. En la canción se anuda la violencia sobre el cuerpo con las nuevas tecnologías, que implican nuevas relaciones entre cultura y poder: “Adentro queda un cuerpo/ La bengala perdida se le posó /Allí donde se dice gol (…) Cultura y poder son esta porno bajón”. La biopolítica indaga en las complejas y contradictorias relaciones entre bios y política. En esas relaciones se configuran espacios tanto de producción como de destrucción de subjetividades. El poder deja marcas en la materialidad subjetiva de los cuerpos, en los que pueden rastrearse decisiones políticas, trazados normativos y niveles jerárquicos para eso que se entiende por vida. La vida como espacio atravesado en su totalidad por tecnologías de poder. En una cancha de fútbol, en una vida, en un cuerpo, se cruzan un proyectil (una tecnología de uso marino) y un tigre (de Bengala).
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RELATOS

Relatos: La castaña, por Hernán Ronsino


Un relato inédito de Hernán Ronsino que, como sus novelas La descomposición (2009, Glaxo (2009) y Lumbre (2013), tensa las palabras entre el recuerdo y aquello que nunca puede ser dicho. Escribir con los ojos en el presente, y aun así saber que eso ya es pasado. “Yo estuve en Liscia, nona, acabo de llegar”, dice el nieto, como si eso pudiera ser más que la ilusión de haber estado, como siempre.

Están sentados en la vereda, en unos sillones de mimbre. Hace calor. Los pájaros chillan cada tanto entre las ramas. La nona teje y hace balancear los pies, que no llegan a tocar el piso. Y mientras teje cuenta de su pueblo, Liscia, en Italia; cuenta que trabajaba en el campo; cuenta de la guerra, de la miseria, del barco que la trajo al país. Entonces él le dice: Yo estuve en Liscia, nona, acabo de llegar, recorrí las callecitas, busqué tu casa, te imaginé andando por ahí. La nona deja de tejer, sorprendida, deja, incluso, de balancear los pies. Y lo mira, en silencio. Cómo, dice, estuviste en la Liscia. Él asiente con la cabeza. La nona mira a lo lejos, tratando de acomodar algo. Lo único que le sale es preguntar por la castaña. Y cómo está la castaña, dice y lo mira con esos ojos azules parecidos al color del río Treste que cruza el valle. Él dice la verdad. Dice que la castaña está seca y dice que antes de que llegue la primavera la van a cortar de raíz para plantar otra. La nona se queda en silencio. Mira un punto lejano. Y enseguida vuelve a tejer. Teje un rato. Cuando vuelve a mover los pies, él comprende que todo lo que han charlado se ha disuelto en una bruma espesa. Él comprende que la nona, tal cual le han dicho, cuando empieza a mover los pies se olvida de todo. Pero no pasará mucho para que la nona vuelva, como si nada, a contar de la Liscia, del trabajo en el campo, de la guerra, del hambre, de un viaje en barco a la Argentina. Entonces él insiste. Cree que es necesario decirlo otra vez: Yo estuve en la Liscia, nona. Y detalla los lugares, las calles, las personas. Ella, sorprendida, suspende otra vez el tejido, deja de mover los pies, mira un punto lejano como acomodando algo. Pregunta por la castaña. Entonces él dice – y cree que hacer eso es lo mejor – que ahora hay tres castañas, la más vieja donde vos jugabas y dos más. Están frondosas, nona, grandes, llenas de pájaros. La nona se emociona y mira a lo lejos, mira un punto. Se seca los ojos y vuelve a dar la batalla del tejido, los entramados, la lana interminable que desovilla. Ahora la nona dice que en la Liscia había víboras así de grandes; dice que desde la Liscia se escuchaba el canto de los gallos de los otros pueblitos que resplandecían en las montañas: San Buono, Palmoli, Carunchio; dice que se oía también el sonar de las campanas de esas iglesias. Y habla del río Treste, cristalino, que corre silencioso por el valle, habla de los viajes que hacía con las cubas en la cabeza para lavar la ropa o para juntar agua. Dice que desde el río la castaña era lo primero que se veía. En verano, dice, dibujaba una sombra parecida a un lobo hambriento. Después se queda en silencio, respira mirando un punto a lo lejos y le pregunta: ¿Así que ahora hay tres? Él asiente con la cabeza. La nona sonríe, dice: Qué lindo. Y vuelve a tejer, vuelve a tejer moviendo los pies, hamacándolos en el aire, sin que lleguen, por ejemplo, a tocar el piso.

Hernán Ronsino
Buenos Aires, EdM, 2015
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APUNTES

Sobre la revista Los inútiles [de siempre], por Pablo Luzuriaga


El 16 de octubre de 2014, tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras el 1º encuentro "Pasar revista a las letras". La agrupación Letras Vuelve de graduados de esa carrera convocó a 10 revistas para comentaran sus puntos de encuentro y diferencias. Las revistas Luthor y No Retornable se presentaron de forma cruzada, lo mismo hicieron: Kilómetro 111 y El Río Sin Orillas, Mancilla y Otra Parte, La Balandra y El Ansia. A continuación la presentación de Los inútiles [de siempre] que estuvo a cargo de Escritores del Mundo

Tengo el gusto de presentarles esta revista que traigo aquí entre manos. Los inútiles [de siempre]. Se trata de una revista muy nueva, el primer número fue publicado en 2013 y el segundo número este año. Como dice el editorial del número uno que cita a Isidoro Blaistein, que a su vez cita a Oscar Wilde, ¿Para qué sirve un poeta? Según desde dónde se formule la pregunta, para nada. Todo arte es inútil, todo poeta es inútil y para algunos familiares de poetas todo poeta es un inútil. Pero, dice Isidoro Blaisten (citado por los colegas de esta revista) si se formula la pregunta desde otro lugar, el poeta trastrueca la familia y los familiares, vuelve útil lo inútil y cuando el viento sopla por los ojos da vuelta la red, la seda de los párpados”. Según Sebastián Basualdo, que es quien dirige esta revista, el nombre tiene que ver con una mirada sobre el mundo, en relación a la belleza y el arte. "En un mundo capitalista -subraya Basualdo- donde el ser se ha desfigurado en tener, lo que dentro de esta perspectiva ideológica puede resultar inútil para algunos, para muchos otros, es absolutamente necesario o imprescindible”.
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 Septiembre-Octubre/14

Escriben este mes: Andradi // Angilletta /
Bonifatti // Catania / Form /
Luzuriaga // Martínez / Ojeda /
/ Rodríguez // Setton // Vitagliano /
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PIES DE IMAGEN

De la cabeza, por Miguel Vitagliano


(Foto B.Settnik, 1990, AP)
Los gestos quieren ser actos. Esa es una marca de nuestro tiempo. La otra es que los actos se devoran entre sí con una rapidez tan flagrante que parecen nacer muertos. Vivimos en un tiempo en que los gestos quieren redimir el valor perdido de los actos. Esa es la certeza que nos mueve. Vivimos en medio de una hipérbole de símbolos mientras la sordera ante el lenguaje no deja de aumentar. La foto de Bern Settnik, de 1990, capturó un gesto con voluntad de acto. Lo que se ve suspendido en el aire es la cabeza del monumento a Lenin de 19 metros que estaba en el barrio de Köpenick, en Berlín, al ser demolido y cortado en 129 pedazos, como quedó registrado en una escena de Goodbey Lenin (2003). Los bloques fueron enterrados en las afueras de la ciudad. El monumento había sido inaugurado en 1970, en una plaza emblemática de la RDA y se mantuvo en pie sólo un año luego de la desaparición de Alemania del Este.
      Desde hace cinco años, la responsable de Cultura del Ayuntamiento de Spandu, Andrea Thiessen, quiere crear un centro histórico y cultural con los símbolos que marcaron la vida de Berlín en los últimos dos siglos y reclama fragmentos de ese monumento, pero las autoridades de la ciudad se niegan a responder dónde está enterrada esa cabeza de Lenin; mejor dicho, el pedazo de granito rojo de un metro y medio que la representaba. En una nota del diario El País (21-9-14), Enrique Müller presentó las controversias que desató el suceso. Una funcionaria del Departamento del Desarrollo Urbano de la ciudad no dudó en decir que “las nuevas generaciones no están preparadas para confrontarse con lo que representaba Lenin”; tampoco vaciló el portavoz del grupo La Izquierda en el Parlamento al asegurar que “le tienen miedo a las ideas revolucionarias de Lenin, como el diablo le tiene miedo al agua bendita”.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Sobre Baigorria, por Florencia Angilletta


El poeta y pintor Henri Michaux –exquisito globetrotter nacido en Bélgica que recorrió Río de Janeiro, París, Ecuador y países de Oriente– escribió: “Yo remo / remo contra tu vida / me multiplico en remeros innumerables / para remar más fuerte contra ti”. Estos famosos versos aparecen en la página 74 de Sobre Sánchez, libro escrito por Osvaldo Baigorria y editado por Mansalva en 2012. Allí, como un anzuelo, coagulan y se proyectan las trayectorias de tres viajeros y remadores: el propio Michaux, Néstor Sánchez, el escritor argentino más enigmático; y Osvaldo Baigorria, autor de esta escritura entusiasta e inclasificable.
      Escritor, periodista y docente, Osvaldo Baigorria (1948) fue colaborador de publicaciones emblemáticas de la “contracultura” argentina como El Porteño y Cerdos y Peces, y de importantes diarios y revistas. Publicó, entre otros, Llévatela amigo por el bien de los tres, Correrías de un infiel y Anarquismo transhumante; y compiló Cartas a Baigorria de Néstor Perlongher y Prosa plebeya. En septiembre de este año, Baigorria fue invitado a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires para conversar en una entrevista, junto a profesores y alumnos, sobre los cruces posibles entre crítica-ficción-creación en Sobre Sánchez y en dos libros de reciente publicación: Cerdos y porteños, que recoge doce artículos escritos en los años ochenta; y la reedición de Con el sudor de tu frente. Argumentos para la sociedad de ocio. De este modo, el encuentro fue una invitación para acercarse a la trayectoria de Baigorria, compartir sus itinerarios –en un triángulo que abarca desde el barrio de Mataderos, la vida en comunidad en Estados Unidos y la pregnancia del Delta– y para poder pensar sus escrituras atravesadas por el problema de la verdad y las formas de vida.
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APUNTES

Tres variaciones sobre el oro, por Yaki Setton


Yaki Setton leyó el siguiente texto en la presentación de Variaciones de la luz de Diana Bellessi, editorial Cien Volando, en La Casa de la Lectura, Ciudad de Buenos Aires, el jueves 4 de septiembre de 2014.

Uno

Se escuchaba un poco mal, entrecortado, alejados. Era febrero del 2006, una voz en la ciudad de Buenos Aires, la otra en el Tigre

-pero ya está corregido, Diana?
-Sí, mi querido. Ya está. Solo necesito que vengas un día a la isla a que lo leamos juntos. Variaciones de la luz, se va a llamar, Variaciones de la luz.

Fue para una efímera colección de poesía hecha junto con la editorial Bajo la luna que Diana Bellessi, amiga y maestra desde hace casi treinta años me cedió por primera vez este bello y sencillo universo de cuatro palabras: “Variaciones de la luz”. Con su propia letra cursiva dibujó la tapa de ese libro provisorio. Para mí Variaciones de la luz fue desde un principio un llamado al amor por la amistad y por la poesía. La generosidad de Diana al ceder una serie de poemas en proceso que luego culminó en dos libros: Tener lo que se tiene (incluido en la poesía reunida, Tener lo que se tiene, publicado por Adriana Hidalgo en 2009) y Variaciones de la luz (Premio Internacional de la ciudad de Melilla, editado en el 2011 por Visor de España) Finalmente hoy presentamos Variaciones de la luz, su edición argentina, en la nueva editorial Cien Volando .
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NOTICIAS DE AYER

La West-Eastern Diván en Buenos Aires, por Alcides Rodríguez


Johann Eckermann no salía de su asombro cuando, en medio de una charla sobre tecnología de arcos y flechas, Goethe le preguntó si le interesaba ver un legítimo arco bashkir. El escritor lo llevó a un gabinete de curiosidades que tenía en el jardín de su casa. “Aquí lo tiene usted - le dijo a su amigo - está tal y como estaba cuando en 1814 me lo regaló un cabecilla bashkir. ¡Vaya! ¿Qué me dice usted?” Goethe hablaba aquí de su primer contacto directo con el mundo musulmán, cuando el ejército imperial ruso que venía derrotando a Napoleón a lo largo de Europa acampó en Weimar. Entre las tropas del Zar había algunos regimientos compuestos por grupos étnicos bashkires, de religión islámica. En carta a un amigo Goethe describía sus impresiones acerca del oficio religioso musulmán celebrado en la escuela protestante de la ciudad y contaba los pormenores de su encuentro con el “cabecilla bashkir” que le había regalado el arco. Ese mismo año leyó por primera vez el Diván del poeta persa Hafiz, encendiendo en su alma un intenso entusiasmo por la poesía persa y sufí. Bajo su influjo publicó en 1819 el Diván de Occidente y Oriente, una antología de poesía ambientada en el mundo musulmán. Convencido de estar viviendo tiempos de advenimiento de la literatura universal, Goethe iba con su nuevo libro al encuentro del Otro, reconociéndolo y reconociéndose al mismo tiempo en él. ¿Qué mejor que encabezar el feliz encuentro con la palabra Diván, término árabe que designa una colección de poesías en árabe, persa o turco? En carta al canciller Friedrich von Müller, Goethe sostenía que si la confianza y la sumisión a Dios son los cimientos de “toda religión mejor”, entonces el islam y el cristianismo reformado se tenían que dar las manos. Como se lee en el Diván

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RELATOS

Relato: “Qué remedio”, por Ana Ojeda


Ana Ojeda es escritora y editora de El 8vo. Loco, una de las editoriales que desde hace ya varios años participa en el panorama de la nueva literatura argentina. En 2012 publicó su novela Falso Contacto, un recorrido por la piel de la ciudad en las voces de personajes que la atraviesan durante casi todo el siglo XX. El relato “Qué remedio” también está atento al tiempo, y sobre todo a esas marcas que nos marcan cuando creemos que vamos desmarcados por la calle.


Fue un caso de falta de respeto diacrónica. Lo que apenas pasados los 60 parecía obligatorio, a los 75 se volvió innecesario y después de los 90, ridículo. Cuidado con el escalón, por ejemplo. Cadera quebrada y recompuesta una, dos, tres veces.
–Tiene adentro más titanio que Terminator.
    Ella seguía en pie y silencio, habitando su tiempo huraño.
    Los nietos llegaron como guarnición de noisette. Comenzaron los deslices.
–¿Y si la disfrazamos de Mamá Noel? Total, con que esté sentada basta.
     La metamorfosis se operó múltiple y la convirtió en árbol de navidad, elfo del bosque o enana de jardín. El efecto encantaba a la parva de menores que acompañaba sin resistencia en la visita semanal obligatoria, pensando que la esquina de Independencia y Boedo era una especie de pelotero clandestino.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Sobre los escritores de culto, por Guillermo Martínez


Hace algún tiempo, en 2012, Guillermo Martínez respondió unas preguntas sobre los “escritores de culto” para una nota de un suplemento cultural. Lo que escribió fue mucho más extenso que las quince líneas solicitadas. Es que el asunto parecía incitar al autor de La muerte lenta de Luciana B. a compartir en cada línea una reflexión y una nueva estocada.

La categoría de “escritor de culto” aparece por la dualidad peculiar de la literatura, que es una disciplina a la vez fácil y difícil. “Fácil” no sólo porque la literatura –íntegra- está al alcance de cualquiera que haya terminado la escuela primaria, sino también porque se ocupa de temas y asuntos que todos creemos conocer y con los que hay una empatía de experiencia y de sensibilidad inmediata: las pasiones, los deseos, las intrigas, las vicisitudes de la vida y la muerte, todo lo que constituye, en fin, el paisaje próximo de lo humano. En contraposición, el aspecto “difícil” de la literatura tiene que ver, por supuesto, con la literatura entendida como un arte, como una larga historia de permanente invención, variación y agotamiento de recursos y de efectos, de teorías, retóricas y géneros. Juzgar a una novela desde este punto de vista exige otro tipo de adiestramiento, requiere iniciaciones literarias y un lector que cargue con el conocimiento de una diversidad de tradiciones literarias, de mecanismos formales, de confrontación de autores y experimentos.
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APUNTES

Entrevista : Sur sin fronteras. La poesía de Gloria Dünkler, por Esther Andradi


Esther Andradi presenta en EdM a la escritora chilena Gloria Dünkler que acaba de recibir el premio Edición del Movimiento Internacional de Escrituras.


Mapudungun y alemán, la lengua de la cultura india y la de los colonos europeos se cruzan con el idioma español, en un relato épico que elabora las preguntas del mestizaje en el sur de Chile: Füchse von Llafenko, el poemario de Gloria Dünkler (Pucón, Chile, 1977) acaba de ser galardonado con el premio Edición del Movimiento Internacional de Escritoras Los puños de la paloma.

Gloria Dünkler estudió Pedagogía en Lenguaje y Comunicación, y cursa actualmente la carrera de Bibliotecología en Santiago, Chile. Ha sido editada en las antologías nacionales Mujeres en la poesía chilena actual y en Mujeres frente al mar Editorial Semejanza, Santiago, 2000, así como en revistas tanto en Santiago como en Temuco, en Chile, y traducida al catalán. Ha sido becaria del Taller de cuento dictado por la escritora chilena Pía Barros, y galardonada en varias ocasiones, tanto en poesía como en relato.
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