marzo/17

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PIES DE IMAGEN

Famosa Laika, por Rául Tamargo


1.

Su aullido persistente alertó al buscador de astronautas. La encontró en un callejón perdido, en cuyo extremo la luna llena se ofrecía más a los viajeros que a los enamorados. Hasta que no estuvo oscuro, Laika no se dejó atrapar. Luego, se entregó a las promesas del hombre. Por primera vez estuvo en brazos de un ser humano; por primera vez, recibió una caricia.
    En el laboratorio del Programa Espacial Soviético le dijeron que viajaría a la luna. De haber sabido que los hombres eran capaces de mentir, habría igualmente aceptado, tal era su pasión por aquel medallón de luz blanca. Y aunque se trataba de hombres de ciencia, que medían, comparaban y evaluaban, libres de todo sentimiento, fue la pasión de Laika la que los decidió. Otros dos perros entrenaron tan duramente como ella, pero fueron devueltos a la calle y al olvido.

2.

El Sputnik 2 fue lanzado al espacio el 3 de noviembre de 1957. Laika no regresó. Varias versiones circularon sobre su final. El gobierno soviético aceptó su muerte 6 días después del lanzamiento. El oxígeno disponible en la cabina estaba a punto de agotarse; practicaron eutanasia a control remoto. Desde luego, nadie, en Occidente, creyó la versión oficial. En plena guerra fría, los rusos eran los seres más despiadados del planeta. Hacia el 2002, habían mejorado su imagen. Tal vez por eso dejaron saber que la perra astronauta murió pocas horas después del lanzamiento, como producto de un recalentamiento general del cubículo donde viajaba.
   Yo prefiero imaginar que todavía está orbitando la tierra. Puede que se trate de una visión ingenua, pero en absoluto edulcorada. Laika fue víctima de engaño. El destino de la nave no era la luna. Laika fue enviada a una Siberia espacial. Se sabía que el Sputnik orbitaría en un punto opuesto al de la luna, de modo que jamás, Kudryavka volvería a ver ese misterioso círculo de plata.
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POEMAS

Si nuestras mantas fueran alas, por Daniel Macmillen Voskoboynik


Daniel Macmillen Voskoboynik (1994) nació en Londres, pero vivió muchos más años en Rusia y Latinoamérica. En 2014 se graduó en la Universidad de Cambridge, donde estudió Ciencias Políticas, Psicología y Sociología. Sus artículos y poemas han sido publicados en Poetica, Missing Slate, King’s Review, The New Internationalist, Open Democracy, Pacific Standard, Resonancias y en Escritores del Mundo, entre otros. Hace pocos meses ha dado a conocer Partituras al viento (Editorial Zikoren). EdM ha elegido algunos poemas que forman parte de la serie “Si nuestras mantas fueran alas”, que Macmillen Voskoboynik define como “un mapa poético de la crisis mundial de los refugiados” que “recorre fronteras, rutas migratorias y campos de detención, desde Siria a El Salvador”.
    Dice Macmillen Voskoboynik: “Vivimos en un mundo de particiones y partidas. Cada día, decenas de miles de personas cruzan fronteras de agua y tierra, aferrados a la ilusión de una vida mejor. Algunos viajan con pasaje y pasaporte. Otros van sin papeles, dispuestos a eludir las púas y las arbitrariedades del origen. Muchos no llegan nunca a su destino. La estadística, sin cara y sin nombre, cuenta que desde el 2000, más de seis mil restos humanos han sido encontrados en la frontera entre México y Estados Unidos. En el 2016, más de cinco mil personas murieron ahogadas en el mar Mediterráneo. Perdieron la vida huyendo por ella. Los textos de “Si nuestras mantas fueran alas” aluden a esos viajes, que van desde el mar de Arafura hasta la costa yemení, desde los montes de El Salvador a la pequeña ciudad nigeriana de Maiduguri que ha acogido a más de cien mil refugiados”.
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NOTICIAS DE AYER

Divino catch, por Alcides Rodríguez.


Un sábado de 2015 el sacerdote católico irlandés Pierre “Jalapeño” Pepper se calzó los guantes de boxeo y se subió a un ring montado en el patio trasero de un pub. Frente a un público entusiasta ganó la pelea en el tercer round. Al otro día dio su misa dominical con la satisfacción de saber que habían aumentado los fondos de su parroquia para obras de caridad. El padre Sergei Akimov, de la Iglesia Ortodoxa Rusa, es otro religioso que se sube al cuadrilátero con el objeto de reunir dinero para construir una iglesia en su ciudad. Es probable que ambos se hayan inspirado en el ejemplo de un luchador de catch conocido por el nombre de Fray Tormenta.
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MAPAS COMPARTIDOS

Argerich en el espejo o hay otra mujer en ese lado, por Mónica Yemayel



n una escena del documental que dirige la hija de Marta Argerich sobre su madre, la pianista aparece sentada sobre una tela de colores en el césped de una plaza, con el pelo salvaje y suelto, como si fuera aún la mujer joven que a los 75 años ya no es (1:25:39). La hija le ha preguntado sobre la vejez, acercándole la cámara al rostro casi hasta tocarlo. Ahí están las arrugas, las manchas en la piel, la suave despedida de la belleza. La madre tiene una mira ascética. Ni resignada, ni melancólica, ni triste. Suelta la repuesta. Serena, natural, envenenada. Le dice que un día vio de lejos su reflejo en un espejo y que de pronto, inesperadamente, se dio cuenta de que esa imagen no era la que ella tenía de sí misma. Que ella se pensaba como era algún tiempo atrás. Cuando escuché esa frase pensé en aquellas mariposas de la infancia prendidas con alfileres sobre un telgopor; en sus alas deshaciéndose como polvo de terciopelo a medida que pasan los días. Después supe que había empezado a pasarme lo mismo. Que en mi mente mi reflejo se quedó detenido en un momento distinto al presente. No sé cuántas cosas me desesperan del paso del tiempo. Pero todo se resume en esa frase, en ese desconcierto, en esa especie de recuerdo de mí misma.

Mónica Yemayel
Buenos Aires, EdM, nmarzo 2017
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Escritorios y máquinas: De Sarmiento y Gibson a Kristóf y Hrabal, por Miguel Vitagliano


Horas más tarde de la batalla de Caseros (1852), Sarmiento fue a la casa de Rosas en Palermo, entró en el escritorio y se sentó a escribir con las plumas, la tinta y los papeles de su enemigo derrotado. Su función en el Ejército Grande había sido redactar los partes de la campaña, cargando a cuestas una imprenta para darlos a conocer de inmediato; pero esa noche se decidió por algo muy distinto, escribió cuatro cartas a sus amigos. “Era una satisfacción que me debía”, dijo. Lejos estaba de ser un gesto que colocaba un punto sobre el pasado, fue un acto en el que se proyectaba hacia lo por venir. Ya no era el hombre que había compuesto Facundo, era el escritor que sería Presidente (1868-1874). La escena hace contrapunto con otra, más de un siglo después y en EE.UU, la de William Gibson (1948) leyendo, muy joven, los cuentos de Borges reunidos en Labyrinths (1964). Estaba en una habitación ostensivamente formal y oscura, sentado en un sillón frente a un escritorio, todo un tesoro familiar, había pertenecido a Francis Marion, un héroe de la Independencia estadounidense, y guardaba en sus cajones un listado de los caídos en la Primera Guerra nacidos en la región.
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APUNTES

Dos buscadores. Correspondencia 1972-2011. Sam Shepard y Johnny Dark, por Andrés Monteagudo


Dos buscadores reúne cuarenta años de correspondencia entre Sam Shepard y Johnny Dark. Editado en 2013 por el profesor Chad Hammett para la University of Texas Press, y traducido por primera vez al español por María Inés Castagnino, este libro –que se incorpora al catálogo de Editores Argentinos luego de la publicación de los Diarios de Jack Kerouac y las Memorias de Juan Abreu, entre otros títulos de la misma colección– refuerza una línea editorial que busca poner de relieve el registro de escrituras de no ficción de artistas y escritores dentro del campo de lo que puede llamarse, algo vagamente, literatura documental.
         Este volumen (ver fragmento) de más de quinientas páginas reconstruye el diálogo entre dos amigos a lo largo de sus vidas, en el que quedan expuestos sus increíbles lazos familiares, sus pensamientos, sueños y recuerdos, sus lecturas, miedos, tristezas y obsesiones. Dos buscadores es el retrato de una compleja amistad al mismo tiempo que el más completo material biográfico disponible sobre los autores.
        Las cartas de Sam Shepard revelan muchos aspectos de su escritura y de sus particulares estados creativos y emocionales, además de comentar las derivas de su vida profesional. El tono despejado y oracular de sus frases, patente en sus relatos, poemas y prosas, modera cada una de sus anotaciones, a través de las cuales nos vamos internando en las profundidades de la culpa, el arrepentimiento, el pasado, las adicciones. Shepard también discute con su amigo problemas técnicos de composición, dirección y hasta incluso producción de sus obras; aparecen las escenas memorables junto a Win Wenders y la fatigosa reescritura del guión de París, Texas. Shepard no esconde la tensión que hay entre estos niveles de escritura y el riesgo que suponen las repetidas reformulaciones de una verdad cuya vitalidad ha sido removida de su tierra. Shepard arriesga en el colmo del hartazgo: “Escribir es una molestia tan grande. Me gustaría simplemente hablar o quizás caminar –eso nada más. Estoy exhausto de todo”.
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PIES DE IMAGEN

M.C. Escher, Eduardo Mileo y los lagartos, por Pablo Luzuriaga


M.C. Escher Reptiles (1943)
Los parentescos, afinidades, distancias e influencias en la historia del arte moderno destinan la obra M.C. Escher a una zona incómoda. Sus trabajos parecieran rehusar al diálogo con las vanguardias de los años veinte y treinta, y lo mismo podría decirse respecto del arte al término de la segunda guerra mundial que es cuando sus litografías comienzan a circular por el mundo. Las líneas duras de sus grabados omiten la ruptura histórica contra la representación ingenua que desde fines del siglo XIX (con Manet y Cézanne) caracteriza al arte moderno; su artesanal técnica del grabado y la litografía no arma serie con la reproducción mecánica en la era del arte pop. La línea de los dibujos en sus naturalezas muertas (imaginarias) podría emparentarse a la línea de las más conocidas pinturas de Salvador Dalí: imágenes oníricas pintadas con técnicas clásicas de representación. No es fácil encontrar a Escher en historias del arte, en catálogos retrospectivos del siglo XX, pero no hay librería de museo en occidente que no tenga sus imágenes entre los objetos más vendidos. Tiene especial influencia sobre el mundo del diseño.
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ADELANTOS

"Dédalo" (fragmento), de Katsikas, de Pedro B. Rey


La editorial Leteo nació hace pocos meses por el impulso de dos escritores, Jorge Consiglio y Christian Kupchik. Su primer título es Katsikas, una colección de relatos de Pedro B. Rey (Buenos Aires, 1967), escritor, traductor y periodista. El arte de tapa y las ilustraciones interiores fueron realizadas por Eduardo Stupía
    En la atmósfera de Katsikas se entrecruzan  Lermontov, el compositor Anton Webern, el escritor Katsikas y las carreras de caballos.
    Escritores del Mundo comparte con sus lectores un fragmento de uno de los cuentos: "Dédalo". 

Últimos días de invierno de 1962. El cerco empieza a cerrarse, empieza a cerrarse el cerco. Amenaza con una última ofensiva. Al menos es lo que presiente Katsikas, sentado frente a su escritorio, de cara a la ventana. La radiante luz del exterior reduce todo lo visible a su mínima expresión y vuelve más blanca la camisa almidonada que lleva puesta. Katsikas se coloca las manos en la frente para ver mejor lo que tiene delante: los lápices y lapiceras, la hilera maníaca que forman los sacapuntas de metal, las hojas cuadriculadas. Se reacomoda la ingobernable montura negra de los anteojos y, antes de decidir si va a intentar escribir algo, llega a la conclusión de que en toda esa claridad no se esconde ninguna metáfora sobre su indecisión, ni siquiera el fantasma del horror vacui. Es algo más irreversible: el recordatorio de que alguna vez el mundo va a ser un destello bruto, impersonal, indiferente. Apenas eso.
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APUNTES

Con la cita en la cabeza. Terry Eagleton: la crítica literaria en peligro, por Mariano Lescano.


«La historia de la retórica, por tanto, no ha resultado muy halagüeña. Después de un comienzo prometedor en las antiguas ciudades-Estado, quedó fosilizada en manos de los escolásticos medievales, suprimida por el racionalismo científico, y finalmente aniquilada por una poética de la privacidad. Un arte sofisticado y antiguo acabó como sinónimo de demagogia, del engatusamiento descarado y de la cínica instigación de la emoción indistinta. Hoy día, en los Estados Unidos, sólo significa enseñar a los universitarios de primer curso dónde deben insertar un punto y coma. El arte de la retórica, sin embargo, se procuró un tardío tipo de venganza. En sus notas sobre la materia, Friedrich Nietzsche sostiene que el estudio de la retórica como el arte de la persuasión pública debería ser menos preponderante que su estudio como un conjunto de tropos y figuras, figuras que, observa, son "la naturaleza más verdadera" del lenguaje como tal. Lo que hizo Nietzsche fue generalizar la retórica (en su sentido de discurso figurado y no literal) a todas las manifestaciones de nuestra habla. Todo lenguaje funciona por medio de la metáfora, de la metonimia, la sinécdoque, el quiasmo y el resto de figuras; y esto significaba que, desde el punto de vista de la verdad y la comunicación, todo lenguaje era completamente sospechoso.
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ADELANTOS

Fragmento de Dos buscadores. Correspondencia 1972-2011. Sam Shepard y Johnny Dark


En los próximos días, Editores Argentinos distribuirá un nuevo volumen en su colección de literatura documental. En este número de Escritores del Mundo publicamos un fragmento de Dos buscadores que reúne cuarenta años de correspondencia entre Sam Shepard y Johnny Dark. Editado en 2013 por el profesor Chad Hammett para la University of Texas Press fue traducido al español por María Inés Castagnino. En este mismo número de Escritores del Mundo encontrarán un comentario del libro escrito por Andrés Monteagudo, uno de sus editores. 


SHEPARD A DARK

29 de marzo de 1983 – Wrenshall, Minnesota

[ESCRITO A MANO]

John,

Recién recibí tus dos cartas ayer y las he leído completas varias veces. Trataré de describir algo de mi situación aquí, aunque el despliegue de acontecimientos del último par de semanas es tan impresionante y apretado que me da esa sensación de fracaso total de la capacidad para describirlo en palabras – (uno de los principales motivos por los que soy tan pésimo contando historias).
     Ahora mismo estoy sentado en la remota cabaña escondida de Jessie en la profundidad de los bosques del norte de Minnesota rodeado de nieve. (1) Todo lo que se ve y se oye es blanco y silencio. Es como estar sentado en medio de una postal navideña y estamos casi a fines de marzo. Hace mucho frío afuera pero está cálido como una tostadora aquí dentro con los fuegos de leña encendidos. Estuvimos absolutamente solos aquí arriba durante unos tres días hasta ayer que pasamos a buscar a su beba y dos sobrinos por casa de sus padres. Allí fue donde recibí tus cartas que llegaron a la casa de su padre – es un tipo de campo viejo y hosco que tiene un caballo negro de arar en el fondo y tractores rotos cubiertos de nieve en el patio. Sube desde el cuarto de abajo diciendo: (en voz alta) – “¡Está Sam aquí! Tengo un par de cartas para él”. Y se mete en la cocina y empieza a hojear un montón de cartas de admiradores para Jessica hasta que llega a estos dos sobres en los que reconozco tu letra. Todo me afecta en carne viva estos días – hasta reconocer tu letra – darme cuenta de que reconozco a una persona completa por el modo en que escribe letras sobre un papel de pronto me parece un milagro.
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 enero/17

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PIES DE IMAGEN

Una excursión a Mansilla en tiempos de Star Wars, por Miguel Vitagliano


Quienes crecieron imaginando el Año 2000 vieron en Star Wars (1977) la primera representación cinética de un holograma: una proyección tridimensional de la Princesa Leia pidiendo auxilio desde un robot. En verdad, era igual a cualquier carta de las princesas cautivas tradicionales con la diferencia que esta se veía, la invención tecnológica no había alterado el mensaje ni tampoco la disposición interior de los individuos. Un siglo antes, en 1881, Lucio V. Mansilla proponía algo muy distinto. Estaba sorprendido por los descubrimientos que había visto en la Exposición Internacional de Electricidad de París y escribía a Buenos Aires sobre las posibilidades que podrían deparar las nuevas invenciones. Vislumbraba que a partir del desarrollo del fonógrafo, inventado por Edison cinco años atrás, podrían crearse “libros fonográficos que uno oiría hablar en vez de leerlos”, o que combinando un teléfono al fonógrafo se oiría la voz del orador “a lo vivo en la tribuna misma”.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Lamento por Leonard Cohen, por Yaki Setton

"I will kill you if i must,/ i will help you if i can"
"Te matare si debo/ te ayudaré si puedo"
Leonard Cohen, Historia de Isaac


Sí, somos varios los que aún nos sentimos sobrevivientes de los campos de concentración. Es más, si hemos sido contemporáneos de esos impiadosos y crueles momentos de la humanidad -a los que han seguido y siguen lamentablemente otros- o no, no tiene ninguna importancia. Porque nos preocupamos por esos crímenes como si la Segunda Guerra nunca hubiera terminado, como si los fascismos europeos nunca se hubieran rendido, como si los crematorios nazis nunca hubieran sido inutilizados.
      ¿Esto mismo le habrá pasado a Leonard Cohen cuando eligió "El lamento del partisano" como cuarto tema de su segundo disco Songs of a room (Nashville, 1969)? "The partisan" es el título que él eligió para esta canción de resistencia escrita por Emmanuel d'Astier de la Vigerie en 1943 con música de Anna Marly, y versionada al inglés por Hy Zaret tal como figura en los créditos. La había aprendido en esos campamentos de juventud típicos de la comunidad judía canadiense en su adolescencia cuando recién comenzaban a circular los testimonios y documentos de lo que había sucedido en Europa hasta casi fines del '45.
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ADELANTOS

Adelanto: Lugones. Diez poemas comentados, Graciela Montaldo



A fines de 2016 la editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA publicó Lugones. Diez poemas comentados. Críticos y poetas –Daniel Freidemberg, Sergio Raimondi, Silvio Mattoni, Guillermo Saavedra, Beatriz Bignoli, Guillermo Korn, Martín Greco, Fernando Murat, Samuel Zaidman y Santiago Sylvester- eligen un poema y lo comentan.
     Son diez “prólogos” que se abren desde un poema hacia la obra y la figura de Lugones y que continúan una conversación con el prólogo de Graciela Montaldo que presenta el volumen.
    EdM da a conocer a sus lectores el prólogo de Graciela Montaldo porque está convencido de que la literatura es un diálogo que se siempre comienza.



Un poeta en el país de los desacuerdos, por Graciela Montaldo

Los grandes cambios culturales del siglo XX comienzan, en realidad, a fines del siglo XIX. Leopoldo Lugones (1874-1938) vivió durante aquellas décadas de cambios radicales en la Argentina y reaccionó contra todos ellos. También actuó, de manera decidida, e intervino en la construcción del nuevo país, que el nuevo Estado modernizaba. Escribió poesía, prosa, ensayo. Publicó en periódicos, dio conferencias, escribió discursos e interactuó con políticos. Aunque Lugones comenzó a publicar a fines del siglo XIX y dos de los libros que llamaron la atención de los intelectuales sobre su novedosa voz poética se publicaron tempranamente (Las montañas del oro es de 1897 y Los crepúsculos del jardín de 1905), la selección de esta antología comienza en 1909 con Lunario sentimental. Es el gran momento de Lugones cuando, en torno al Centenario, comienza a hacer converger su voz poética con la voz de la nación.
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Alberto Laiseca (1941-2016)



Scott: ¿Cuándo empezaste a escribir?
Laiseca: Cuando estaba en la universidad, estudiando Ingeniería Química, que me había obligado mi papá (el padre de Laiseca era médico). Después de tres años, le dije que no era lo mío. No nos hablamos por un tiempo.
    Laiseca se agita, se cansa y se aburre con facilidad. También lo cansa y lo desanima el presente, al que ve cada vez más vulgar y menos ambicioso. En eso y en su anticomunismo, Laiseca es, acaso contra lo que el espíritu de su obra declara, completamente borgeano. Sus Poemas chinos son una hermosa muestra de esa añoranza, por un mundo antiguo donde belleza y experiencia estuvieron entrelazadas. También el amor: ´No hay falta ni arrepentimiento en buscarte / solo el peligro de la impaciencia que a veces me conduce al lago / con sus espejos parlantes y risas salvajes”.
    Tal vez por ese clima de epílogo, un rato después, le hacemos esta pregunta.
Scott: ¿En qué época te hubiera gustado vivir?
Laiseca: En la cuarta dinastía egipcia.
Scott: ¿Por qué?
Laiseca: Porque ahí se construyeron las pirámides. Me hubiera gustado ser obrero…
Scott: Pero obrero de una grandeza… Porque obrero fuiste, ¿no?
Laiseca: Sí, pero no trabajé en ninguna pirámide.

Tomado de “Un obrero de las pirámides” de Edgardo Scott,
En El Ansia. Revista de literatura argentina, número 1, octubre de 2013
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NOTICIAS DE AYER

En las redes: Sobre Lorelei Williams y las particularidades del #NiUnaMenos canadiense, por Peter Mothe


Es miércoles en Buenos Aires, y en la Plaza de Mayo un océano de paraguas resiste a una obstinada lluvia primaveral. En la otra punta del continente, en Vancouver, Canadá, también llueve y la voz de Lorelei Williams también para sumarse bajo los paraguas de la Plaza.
    Pero Williams ni siquiera sabe que a 12 mil kilómetros de distancia una multitud de mujeres colman la plaza más icónica de Buenos Aires. Tampoco ha oído hablar de Lucía Pérez, la joven de 16 años violada y asesinada en Mar del Plata. Williams ignora estos hechos, es cierto, pero sus palabras conllevan un mensaje casi idéntico al que corean miles de mujeres bajo la intensa lluvia porteña. Casi idéntico -digo- porque el pedido de Williams destaca una particularidad: es que en Canadá, el Ni Una Menos subraya el componente indígena.
     —Muy poca gente fuera de Canadá sabe lo que nos está pasando —me dice Williams, mientras cae la lluvia sobre Vancouver—. A pesar de lo que muchos piensan, acá hay mucho racismo y mucha violencia de género, y las mujeres indígenas somos las que más lo sufrimos.
     Los números avalan sus dichos. Según fuentes de la policía federal canadiense, entre 1980 y 2014, 1,181 mujeres indígenas fueron asesinadas y/o desaparecidas en Canadá. El número podrá parecer menor -pensar que en Argentina solo en el 2013 hubo 3352 homicidios-, pero cuando se lo compara con porcentajes canadienses, la cifra se vuelve más impactante: es que de todos los asesinatos registrados entre 1980 y 2014, en más del 5 por ciento de los casos las víctimas fueron mujeres o chicas indígenas. Esto, a pesar de que este grupo constituye menos del 2 por ciento de la población general del país.
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ADELANTOS

Adelanto: La narración de la historia, por Carlos Correas (1931-2000)


Desde 1951 a 1959 el Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA publicó los 14 números de Centro, una revista señera en la formación de la nueva crítica y una nueva izquierda en el país. En sus páginas participaron Noé Jitrik, Darío Canton, Adelaida Gigli, David Viñas, Jorge Lafforgue, Ismael Viñas, Oscar Masotta, Eliseo Verón, Regina Gibaja, Halperín Donghi, Jaime Rest, Ramón Alcalde, Amanda Toubes, Paco Urondo y Juan José Sebreli, entre tantos otros.
En Revista Centro. Una antología, realizada y prologada por M.Vitagliano (publicado por EUFyL a fines de noviembre de 2016), pueden leerse desde los fragmentos hasta ahora inéditos de las primeras novelas de Viñas y Masotta a los ensayos encendidos de Verón, Gibaja y Gigli, pero también el relato de Carlos Correas que despertó la ira de los sectores conservadores, desencadenó un juicio sobre el autor y el director de la publicación (J.Lafforgue) y clausuró la revista.
     Como podrán comprobar los lectores de EdM, “La narración de la historia” de Carlos Correas es un relato extraordinario que deja entrever, en su incisiva provocación, el desafío corrosivo que esa generación iba a dejar como legado en la vida política y cultural a los que vinieran.


A Celia Durruty

1

El viernes 10 de abril de 1959 Ernesto Savid se sintió perturbado por la lectura de la revista Radiolandia y por la noticia del casamiento de un actor. No había dormido la noche anterior y ya por la mañana había decidido ir al cine Colonial, en Avellaneda; quería ver una película de ficción llamada Rodán.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Sergei Prokofiev, vida de un compositor ruso. Entrevista a Nadia Koval, por Alcides Rodríguez



Graduada por la Universidad de Moscú y por la Universidad Nacional de las Artes de Argentina, Nadia Koval es una periodista y crítica musical nacida en Rusia que vive en la Argentina desde hace varios años. Ha colaborado en distintos medios como el diario La Nación, las revistas Rusia Hoy y Quid y el sitio OperaNews.ru. Ha entrevistado a músicos como Maxim Vengerov, Lisa Batiashvili, Arkadi Volodos, José Serebrier, Lydia Chen-Argerich, Christine Walevska y Sol Gabetta, entre muchos otros. Este año publicó la biografía de Prokofiev que presentamos con esta entrevista.


Es un dato notable que Prokofiev muriera el mismo día que murió Stalin, ¿tuvo algún tipo de relación con él?

En realidad hasta ahora no se sabe con precisión la verdadera fecha de la muerte de Stalin. Cuando sucedió, el gobierno soviético no se apresuró en avisarle al pueblo el hecho de que había quedado sin su ídolo.
    Por otro lado, los herederos del compositor advierten a los biógrafos que sería correcto escribir que Prokofiev falleció el 5 de marzo de 1953, el día cuando fue anunciada la muerte de Stalin.
    Prokofiev nunca trató con Stalin personalmente. Pero como la mayoría de los artistas, sufrió de la crueldad y arbitrariedad de su política. Basta recordar la famosa Resolución del año 1948, cuando los compositores Shostakóvich, Khachaturian, Shebalín, Popov, Miaskovski y Prokofiev fueron acusados de formalismo y de que sus obras eran ajenas al pueblo soviético y sus gustos artísticos. Justamente estas y otras presiones del régimen político de Stalin, lo llevaron a su muerte prematura: Prokofiev tenía sólo 62 años cuando falleció.
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Josefina Ludmer (1939-2016)




“–Para mí el mejor modo de leer literatura es leer el canon desde al anticanon o desde lo que no fue canonizado. Porque por lo general se lee desde el canon con los valores que han constituido el canon. ¿Cuáles son las premisas con las cuales leo? Primero, libertad absoluta de lectura que se basa en que uno lee lo que quiere leer. La segunda premisa es la de conectividad total. Eso suscita ciertos problemas porque la gente tiene muy interiorizada la idea de la autonomía de la literatura y su relación con un afuera en base a mediaciones. En general me dicen: “¿cómo, vos no usás la categoría de mediaciones?”. La autonomización de la literatura implica ciertos cierres de los textos sobre sí mismos que es una historia que avanza hasta el presente y cuya culminación es Borges. La mediación sería cualquier tipo de elemento que te permite relacionar una cosa con otra. Por ejemplo vos querés relacionar la literatura con la economía, con la política o con la sociedad y como son esferas diferentes necesitás elementos mediadores. El autor podría ser un mediador. De hecho en un cierto marxismo ortodoxo lo fue. Cuando trabajé sobre ciertos textos de 2000 en el Rojas (Centro Cultural Rojas, UBA), para evitar la idea de 2000 utópico y futurista pensé ese 2000 mítico como presente y aun como pasado. Yo digo: un presente es un cruce de temporalidades distintas, pasados diferentes, imágenes del futuro. Yo no trabajo con mediaciones, pero, si querés, ahí tenés un caso de mediación: los textos se relacionan con una realidad cultural por intermedio de sus temporalidades. En ese sentido yo he leído a Deleuze y soy rizomática. O sea, creo que es mucho más productivo analizar cadenas, redes, genealogías e ir siguiéndolas hasta donde den, sin pensar en categorías restrictivas como la de autor, etc.”

Tomado de la entrevista realizada por María Moreno, “El lugar de la resistencia”, Página 12, 2001


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