septiembre/17

Escriben este mes:  / Beccaria // Gatti /
/ Goldman // Greco /Luzuriaga // Nancy /
/ Parino /Pittaluga /A. Rodríguez // Rosso /
/ Ruiz // Thompson // Vitagliano / 
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PIES DE IMAGEN

Aporte de EdM a la confusión general: Una imagen del líder norcoreano, por Anselmo Parino






En la foto se ve al líder norcoreano Kim Jong-un mientras dirige una prueba del lanzamiento de un misil. La imagen fue difundida en el mes de mayo por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte.
    Sin duda, a la foto le faltan las palabras y los pensamientos de sus participantes. ¿no es cierto?


Anselmo Parino,
Mar del Plata, EdM, Septiembre 2017
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APUNTES

Sublunar. Entre el kirchnerismo y la revolución, de Javier Trímboli, por Roberto Pittaluga


El pasado sábado 9 de septiembre el sello 40 Ríos, una oportuna asociación entre el colectivo editor de El Río sin Orillas y Las 40 editora, convocó a la presentación de Sublunar. Entre el kirchnerismo y la revolución, de Javier Trímboli. El ensayo, que el autor de Espía vuestro cuello comenzó a escribir en diciembre de 2015, fue presentado por Guadalupe Lucero, Matías Farías y Roberto Pittaluga, en Caburé Libros. Escritores del Mundo festeja la salida del libro y comparte con sus lectores esta lectura escrita por Pittaluga a partir de su presentación. 

Un incisivo libro acaba de publicar Javier Trímboli bajo el sello Cuarenta Ríos. Ya el título advierte que se trata de un recorrido singular, tanto como la experiencia sobre la que reflexiona.
    Singular, el texto. Se equivocaría quien pensara encontrar allí una suerte de balance distanciado de los aspectos positivos y negativos de los años del kirchnerismo (o aun, de la gestión estatal del kirchnerismo), o un texto que actuara como exorcismo de purificación; “no va por ese lado”, como suele decir Trímboli a lo largo de sus 164 páginas.
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NOTICIAS DE AYER

El zoo del fin de los tiempos, por Miguel Vitagliano


Olivier Messiaen amaba los pájaros aún más que la música. En los viajes se las ingeniaba para escapar a las obligaciones y caminar entre el canto de los pájaros. Transcribía en un pentagrama los cantos que no conocía. El timbre vencía a la materia, y el sonido a la opresión de cualquier instrumento. Lo pensaba en todo momento, también mientras compuso en 1940, encerrado como prisionero de guerra en el campo de Görlitz, Cuarteto para el final de los tiempos. No encontró impedimento en escribir para los únicos instrumentos que tenía a su alrededor, aun cuando resultara inusual la reunión de piano, violonchelo, violín y clarinete. La obra se estrenó en el campo en enero de 1941. Asistieron todos los prisioneros. El timbre vencía a la opresión de la materia y allí estaban los pájaros abriéndose paso en el clarinete. En realidad, Messiaen amaba a los pájaros porque eran capaces de volar hacia la música. Y eso resultó aún más evidente en composiciones posteriores, como en Catálogo de pájaros y Pájaros exóticos.
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MAPAS COMPARTIDOS

Ojos y hojas, por Luciano Beccaria


n la selva hay más ojos que hojas”, dijo Lirio mientras señalaba un cartel que prohibía la caza, lleno de frases amenazantes grabadas sobre la pintura amarilla que dejaban la chapa al desnudo. Arte cazador, como en la cueva de Altamira. En ese instante se me vino la imagen de los ojos escrutadores recortados sobre la oscuridad, recurso habitual en los dibujitos animados. Pero en la Amazonía es distinto. El panorama visual me mostró una especie de interposición de muros levantados con millones de ladrillos en distintas tonalidades del verde, el amarillo y el marrón. Los ojos se camuflan con las hojas. O las hojas miran. Se hacen carne y son carnívoras. Uno se siente observado y, lo que es peor, a punto de ser comida. Aunque los animales no parezcan ser el peligro preponderante. El guía nos contó que en su primera experiencia con ayahuasca los esqueletos de los cazadores, con sus ropas y armas, emergieron de la vegetación y lo rodearon un buen rato al mejor estilo muertos vivos. La purga de su miedo ancestral tenía como objeto al mismísimo hombre depredador. Y en las oquedades de sus calaveras latían ojos fantasmas. Eso nos quería decir Lirio, en la selva no es necesario acreditar la existencia de ojos para sentir el peso húmedo de las miradas sobre uno.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Voces de la Revolución: Carta a Frank Harris (1920), por Emma Goldman


Deportada junto a su compañero, Alexander Berkman durante el Red Scare en Estados Unidos, Emma Goldman llega a la Rusia de los Soviets en 1920.
    En la carta a Frank Harris de ese mismo año son visibles algunos de los aspectos de la revolución que provocan su inicial simpatía. Entre otros, la toma de la palabra por parte del pueblo como dimensión característica de lo revolucionario; la puesta en marcha de un principio no productivista, que atendiera primero a las necesidades; o el fortalecimiento de la fe revolucionaria como talante espiritual de las multitudes en el escenario más adverso y necesitado que pudiera imaginarse. Un texto que nos ofrece una breve imagen del despertar revolucionario, pero que en esa brevedad de la presentación —que será también la de la experiencia de la revolución— ausuculta allí mismo los vectores posibles para historias futuras alternativas, que quedan así pendientes.
    La voz crítica que siempre la caracterizó la llevará a distanciarse del proceso revolucionario, particularmente por la pérdida de vitalidad de las organizaciones y movilizaciones del pueblo frente a un Estado cada vez más centralizado, marcando la represión de Kronstadt un punto sin retorno para la mirada de esta militante libertaria.
    La carta constituyó uno de los materiales con los que Goldman elaboró su manuscrito sobre Rusia, al que titulo “Dos años en Rusia”, pero que fue publicado de modo incompleto en Nueva York en 1923 con el título My Disillusionment in Russia. Pero antes, ese mismo año de 1920, fue publicada en Buenos Aires, en una compilación, por la editorial anarquista Argonauta. (Presentación y archivo: R. Pittaluga)


Petrogrado, enero 29 de 1920

Estimado señor Harris:

Nuestro viaje en ferrocarril a través de Finlandia, en carros cerrados y con Guardias Blancas a la vista, fue una pesadilla. Mannerheim no hace ya más carnicerías en Finlandia, pero evidentemente su espíritu se mantiene vivo. Durante 24 horas se nos trató atrozmente; después nuestros carceleros aflojaron algo la rígida disciplina. Súbitamente se tornaron más corteses. Luego supimos que había sido la noticia del levantamiento del bloqueo la causa de este cambio de actitud en ellos.
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ADELANTOS

El hombre detrás de la vanguardia, por Martín Greco


Junto a Carlos García acabamos de publicar un libro sobre Evar Méndez, el director del periódico Martín Fierro (1924-1927), a quien llamamos el hombre detrás de la vanguardia. La redacción nos llevó más de quince años. Afortunadamente logramos recuperar fuentes desconocidas e inéditas, entre ellas unas doscientas cartas que abarcan el período de 1907 a 1954, y en tal sentido la investigación resultó para nosotros un verdadero proceso de descubrimiento y aprendizaje. Ya anticipamos alguna de esas conclusiones en artículos y ensayos, por lo que no abundaré aquí en asuntos como el supuesto apoyo de Alvear a Martín Fierro y el supuesto carácter elitista del periódico, así como los desconocidos avatares en torno al cierre del periódico y otros asuntos que se tratan en el libro.
     Ahora quiero detenerme solamente en la gran paradoja que domina la fortuna póstuma de Evar Méndez (1885-1955). Nosotros mismos ignorábamos ciertos hechos que nos obligaron a reconsiderar, no sin sorpresa, las hipótesis de partida: creíamos, como la mayoría de la crítica reciente, que Méndez era un intelectual aristocrático que desdeñaba el público y la plebe. Sin embargo, al reconstruir su trayectoria fuimos advirtiendo que dicha percepción, debida a curiosos desplazamientos, no era fidedigna.
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¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!








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PIES DE IMAGEN

Mujer y mujer y lo que no digo, por Lucía Thompson


Todos recuerdan las escenas mudas de Vértigo en las que Scottie persigue a Madeleine y la observa, extasiado, cómo ella contempla en un museo vacío el retrato de otra mujer. No es preciso decir más para que se imponga lo no dicho, ¿verdad? El sobreentendido cultural se encarga de reponer por si solo el nombre del director y los actores. Como también, desde luego, el nombre de Madeleine disolviéndose en la boca, cuando otros, antes, podían vivir el tiempo como una taza de té de tilo. Hablamos constantemente con ese tipo de sobreentendidos, tanto como con esos otros que completan las miradas y los gestos, o que al menos confiamos que los completen. Las elipsis son los hormigueros y nuestras palabras las hormigas, ¿quién podría decir que puede haber hormigas sin hormigueros? Mejor aún: ¿quién podría decir que hablar no es saltar entre islas?
     Un ejemplo: alguien cuenta la historia de un joven que ingresó a una empresa llevando papeles por los tres pisos del edificio y que tres años después se convirtió en su más alto ejecutivo. La historia cambia sus pretendidas virtudes si incorporamos un detalle elidido: el joven era el hijo del dueño. Pero quiero hablar, sin embargo, de los cuadros y las miradas. En el invierno de 1985 fue robado del museo de arte de la Universidad de Arizona, en Tucson, la pintura Mujer-ocre (1957-1959) de Willem de Kooning (1904-1997), uno de los maestros del action painting, y ahora, más de treinta años después, ha sido recuperada. Lo único que se supo en ese largo ínterin –una elipisis para unos y un secreto para otros- es que una mujer y un hombre ya mayores, sumergidos en gruesos abrigos, se las ingeniaron para distraer al único guardia de la sala y se llevaron la tela de 1 metro por 70 cm, sin que nadie se percatara sino horas más tarde. El cuadro de Kooning no se perdió en la bóveda blindada de ningún coleccionista, ni estuvo escondido en una sala con luz especial frente a un sillón. Pasó sus mejores días en el cuarto de una pareja de jubilados. Colgado en la pared junto a la entrada de su dormitorio. Cuando la puerta se cerraba a los otros, la pintura se abría completa para ellos dos. Mujer–ocre era su pintura, Kooning no había hecho más que pintar el cuadro.
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APUNTES

Ok Radiohead feliz computer, por Luciano Beccaria y Facundo Ruiz


Beccaria y Ruiz en general escriben cada uno por su lado. A cuatro manos (o seis, porque esas manos se multiplican sin orden) publicaron juntos, en 2010, la novela epistolar Mazo de cartas en el sello de Santiago Arcos. En este número de EdM proponen una lectura de Ok Computer 20 años después, el último disco de Radiohead.   

Primer acto: entra Duchamp, coloca bigotes y barbilla a La Gioconda y titula: L.H.O.O.Q. Antes de salir, quita bigotes y barbilla y escribe: L.H.O.O.Q. rasée. Pierre Menard escribe el Quijote.
    Segundo acto: Tienes razón, Sancho —dijo don Quijote—, porque este pintor es como Orbaneja, un pintor que estaba en Úbeda, que cuando le preguntaban qué pintaba, respondía: «Lo que saliere»; y si por ventura pintaba un gallo, escribía debajo: «Este es gallo», porque no pensasen que era zorra.
Tercer acto: Radiohead saca un disco, lo llama Ok Computer. Veinte años después vuelve a sacarlo, lo llama: OKNOTOK.

¿Cómo se llama la obra?
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NOTICIAS DE AYER

Héroes emprendedores, por Alcides Rodríguez


“A 167 años de su partida recordamos al padre de la patria, un emprendedor que nos dejó el legado de la libertad. Un orgullo”. Tal el mensaje difundido el mes pasado en las redes por el Ministerio de Modernización de la Ciudad de Buenos Aires para conmemorar a José de San Martín. Lo mismo dijo el presidente Mauricio Macri cuando conmemoraba a Manuel Belgrano: “un incansable trabajador por el futuro de la Nación, innovador, emprendedor”. La palabra “emprendedor” fue utilizada por primera vez en 1755 por el economista Richard Cantillon en su Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general para referirse a toda persona que compraba productos a precios conocidos para venderlos en el mercado a precios desconocidos. Poco más tarde Jean-Baptiste Say caracterizó al emprendedor como un agente económico que une medios de producción (tierra, trabajo y capital) con el fin de producir para el mercado. En el siglo XX Joseph Schumpeter definió al emprendedor como un ente generador de crecimiento económico. Hoy en día es usual considerar la palabra “emprendedor” como sinónimo de “empresario”.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Guebel destrozado, entrevista editada por Ernestina Gatti


Daniel Guebel fue entrevistado a propósito de su obra por Miguel Vitagliano y los estudiantes de la Cátedra de Teoría Literaria III. Durante el encuentro, en un aula del tercer piso de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), la conversación recorrió casi todos los libros publicados por el autor de Genios destrozados. Compartimos la edición de la entrevista que hizo Ernestina Gatti, especialmente para Escritores del Mundo. 


SOBRE QUIÉN HABLA, CONTIENE E INCOMODA

Desde hace tiempo creo que el gran misterio de la literatura, de la escritura narrativa, es quién es el que habla, es decir, quién es el narrador, y más allá de eso (o más acá de eso), qué personaje es. Esa figura es lo más inapresable: es una voz que elige las palabras, que elige los temas, las zonas que tocar y las zonas que no, y esa disposición puede ser más o menos consciente, pero en el fondo es la voz que organiza el dispositivo narrativo, porque tiene un tono. Manuel Puig trató de abolir eso, hizo desaparecer la voz del narrador para que los personajes se presentaran a sí mismos. El narrador es siempre el didacta, ese es el gran misterio y el gran problema de la literatura: ¿por qué no se puede escribir de todas las maneras posibles? Porque hay un tono que se nos impone, una voz que explica y organiza. Cuando uno lee a Saer sabe que es el tono saeriano. En términos éticos y estéticos estuve siempre en contra de un narrador que sea una figura que representa de manera demasiado transparente y previsible al autor y que se presente como un bibliotecario o un archivista de sus recursos estilísticos: abro una página y ya sé que esto es Borges. Mi apuesta es a la diversidad de tonos, no creo haberlo conseguido. Como ese verso famoso de Whitman: “Contengo multitudes”. ¡Claro que no lo conseguí! Dentro del dispositivo general del relato dado por una voz narrativa, quiero que haya como un tumulto de voces que representen estilos o géneros distintos y que el objeto narrado se subvierta siempre un poco. Por ejemplo, en El caso Voynich, que pretende tener una lengua informativa-interpretativa-cientificoide-documental, de golpe de una mujer se dice que era un bagayo, una expresión de un lunfa porteño de clase baja. Se trata de romper la cristalización del estilo, pegarle un sopapo al lector para que no piense que tiene que estar cómodo con lo que se lee.

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APUNTES

Citas encontradas: El Deseo de Jean-Luc Nancy


Jean- Luc Nancy da una charla sobre el deseo a un grupo de estudiantes de una escuela francesa, luego dialoga con ellos y también con sus profesores. Eso es lo que Capital Intelectual publicó, el mes de julio pasado en su colección El maestro Ignorante, bajo el título de El deseo, traducido por Margarita Martínez. Los que disfrutan mirando las estrellas pueden encontrar en esas 60 páginas nuevas preguntas para armar, desarmar y colorear. ¡Bienvenidos al encuentro!


“Ahora ´yo deseo´. ¿Qué quiere decir esto? Podemos decir que, si existen palabras diferentes, es porque corresponden a realidades diferentes. Por esta razón les enumero todas estas palabras: porque no hay que confundirlas y solemos hacerlo bastante. Incluso estaríamos tentados a decir que es deseo todo aquello de lo que acabo de hablar: necesidad, ganas, anhelo, e incluso el querer o la voluntad. No, justamente. Si existe otra palara es por una buena razón. Tomemos el origen de deseo. Deseo es un término de origen latino, como mucho de los términos que usamos; el término es desiderium y su procedencia no es certera. Los propios latinos, algunos, habían fabulado que el término había sido elaborado a partir de otro término que quiere decir estrella. Hablamos del espacio intersideral, entre las estrellas. Sidera es estrella en latín. Desiderium habría significado mirar las estrellas en tanto que están a una distancia enrome y no podemos alcanzarlas. En el deseo, de entrada, hay una distancia enorme al final de la cual brillan las estrellas. En francés (désir), se ha eliminado el final de la palabra desiderium, contrariamente al italiano, Desiderio; pero tiene su gemelo, que es considerar (considérer). Considerar también significa estar girado hacia las estrellas, pero en proximidad con ellas: “con”, “cum”. Considerar es contemplar atentamente, con interés, alguna cosa o situación. (…) Desidere significa considerar dentro de esa distancia enorme, infinita, de la que hablaba antes. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que desear es antes que nada una disposición de mi persona, más que mi persona en relación con algo que quisiera tener. Cuando deseo, no busco tener, quizás ni siquiera busque esto, sigo en el interior de una suerte de impulso”.
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NOTICIAS DE AYER

No era el momento de escribir sobre Frank Zappa: "Tetas y Cervezas", por Alfredo Rosso


La revista Fin de Siglo publicó hace ya casi treinta años la siguiente nota sobre Franz Zappa. El autor era Alfredo Rosso, una de los críticos más lúcidos a la hora de desanudar la historia del rock. Siempre que se tiene la oportunidad no hay que perderse lo que dice. Ahí está su programa de radio para disfrutar, La casa del rock naciente, por la Rock&Pop. Y por supuesto, ¿quién podría comenzar otro día sin otro susurro de Zappa? Aquí van dos canciones suyas con traducciones de Rosso.

No era el momento de escribir sobre Frank Zappa. Desde hace días escucho sólo a John Cale, a Nick Cave y a Birthday Party. Sólo tolero música que me enoje, que comparta esta ira loca que siento. Un enojo estúpido como pegarle al aire pero no por ello menos real. Mientras ambulancias ominosas recorren la ciudad semidesierta de febrero, alimentando esta paranoia que no puedo focalizar, me entero que la nota se va a llamar "Tetas y Cerveza". Eso quiere uno de los dires. El otro pide que haya una semblanza biográfica "para ubicarlo en tiempo y espacio". A Zappa, quiero decir. Saquémonos esto rápido de encima. Nació en el `41, USA, músico lecto-escritor, lo engaloyaron por ponerle sonidos a películas porno amateurs. Tocó en varios piringundines hasta que a los `60 ¡paf! forma Mothers of Invention, seguramente para no volverse loco.
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APUNTES

Sobre La ardiente aventura. Cartas y documentos inéditos de Evar Méndez... de Carlos García y Martín Greco, por Pablo Luzuriaga


Recién salido de imprenta el mes pasado, el volumen de 605 páginas editado por Carlos García y Martín Greco cambia para siempre la fisionomía y el lugar en la historia literaria de quien fuera el director de la revista Martín Fierro. La imagen de "El hombre detrás de la vanguardia" se levanta entre las páginas de La ardiente aventura... donde los editores compilan el epistolario, la poesía, los ensayos, artículos y testimonios de y sobre Evar Méndez. Resultado de una investigación de más de quince años, este grueso volumen amalgama en el archivo de una vida literaria los entre telones de la vanguardia argentina. El director de una de las principales revistas de nuestra historia literaria no es quien suponíamos. Un estudio preliminar –de exactas cien páginas– escrito por García y Greco describe a un personaje que pone en entredicho las categorías estancas de la historia crítica.
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 julio/17

Escriben este mes:  // Cave // Klein // Lescano /
Luzuriaga // Ojeda // Riquelme /A. Rodríguez /
/ Saldaña // Sandez // Scavino // Thompson /
/ Vitagliano // 
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PIES DE IMAGEN

Míralos, míralos, están tramando algo, por Lucía Thompson


Este anuncio no me pertenece, lo juro, aunque mi vestido también era de esa talla, me quedaba algo holgado en aquel tiempo, lo compré en una feria de garage una mañana de otoño, sin hacer preguntas a la niña que lo vendía entre discos, libros y unos sacones de otros tiempos, mientras la mamá miraba desde la ventana del chalecito muy American Way of Life, desde la ventana de la cocina, no creo que su atención se debiera al vestido, tampoco la mía, yo había pensado en llevarme un saco de flores hecho de tela de cortina y cambié de opinión, quizás porque descubrí la mirada de esa mujer que estaba preparando una limonada para traerle a la hija, hacía un calor imposible para colgarme ese cortinado sobre la piel, otra posibilidad es que lo haya comprado para salvar a esa mujer, como no dudé en decir el día en que le regalé ese vestido a una amiga, un año después y habiéndolo usado solo una vez una noche de playa, sin ningún error, con besos que iban y venían como las olas aunque con un amor menos constante, sin un poco del arrepentimiento que mostraba esa mujer en los ojos, no mi amiga que se casó en Las Vegas con el amante de la infancia que estaba en viaje de negocios y en cuatro días regresaba a su casita en Carrasco, imagino que ella todavía guadará ese vestido, todos los días habían sido por error menos ese día en coche atravesando el desierto que imaginé en detalles tantas veces, casi tantas como las olas que me llevaban tan cerca de mí en esos brazos que parecían míos, la mujer de la limonada no habrá tenido la misma suerte, la nena se balanceaba en una mecedora, no se me ocurrió preguntarle si también estaba en venta, yo llevaba puesto mi walkam y escuchaba a Serú, las canciones me hacían vivir lejos, acaricié el vestido antes de comprarlo pero la mirada de la mujer se me fue imponiendo después, era posible que ella esperara que ese hombre pasara por la puerta de su casa, vi esa escena en los ojos de mi amiga cuando me comentaba que iba a casarse para vivir cuatro días con su primer amor, se conocían desde los ocho años y ahora él estaba casado y vivía en el Uruguay y se habían encontrado de casualidad, dos hijas tenía ese hombre, pude verlas, sin embargo nunca supe nada de la nena que me vendió el vestido, en ningún momento, ni siquiera ahora en que pienso en el desafío que le hizo Hemingway a un grupo de amigos escritores, les preguntó si eran capaces de escribir un cuento de seis palabras, no sobre un vestido de novia, claro que no, ni sobre la nena que espera por su limonada fresca, ni sobre el mar una noche, ni esa pareja besándose en un coche con fondo de desierto, solo seis palabras dijo Hemingway, y bebió lo que no era limonada, jugó con el hielo y soltó, For sale: baby shoes, never worn, es decir: A la venta: zapatos de bebé, nunca usados, un auto pasa por la calle, la mujer señala un cartel, o acaso señale los ojos de la mujer en la ventana, una joven de pelo revuelto mira el auto pasar y lo olvida.

Lucía Thompson
Buenos Aires, EdM, julio 2017
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MAPAS COMPARTIDOS

Palabras: “Nosotros” por Dardo Scavino


Si el “yo” es una cáscara, esa falsa morada en la que, como decía Freud, ni siquiera es dueño el que dice “yo”, ¿se imagina usted, vuestra merced, lo que habita dentro de un “nosotros”?

mile Benveniste estimaba que hablar de “primera persona del plural” constituía un error de los manuales de gramática dado que el sujeto de la enunciación seguía siendo, en casos así, uno solo. “Nosotros” no es un plural de “yo”, y en la enorme mayoría de las lenguas ni siquiera poseen la misma raíz léxica. En proposiciones como “los maestros pensamos que…”, “las mujeres exigimos que…” o “cuando los uruguayos nos independizamos…”, sigue hablando una persona singular. Sólo que esta vez habla en nombre de otros. Y esos otros pueden englobar, o no, a los interlocutores. Nebrija mantenía aún en su gramática la distinción entre el pronombre “nos” que los incluía y “nos otros” que los excluía, como el nos alteros latino o el nous autres del francés. “Nosotros” terminó asumiendo en español ambos valores. Este pronombre sigue aludiendo a un enunciador singular pero presentado como portavoz de otros. Identificándose con otros. Aquellas frases, en efecto, equivalen a decir: “yo, en mi calidad de maestro, pienso que…”, “en mi carácter de mujer, exijo que…” o “cuento, como uruguayo, cuando nos independizamos…”. Más que una primera persona “amplificada”, como la llamaba Benveniste, se trataría de una primera persona “caracterizada”.
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APUNTES

A propósito de Borges inspector de aves de Lucas Nine, por Miguel Vitagliano


La revista Fierro empezó a publicar Borges, inspector de aves, de Lucas Nine, en febrero de 2012, cuando nadie preveía que un nuevo clásico estaba por romper el cascarón; hoy ya no hay dudas al releer la historieta completa publicada por la editorial Hotel de las Ideas, en una colección que reúne desde Sudor Sudaca de Muñoz y Sampayo a Cobalto de De Santis y Saénz Valiente.
     No es la primera vez que Borges se convierte en personaje de historieta, en los 80 fue un personaje decisivo en Perramus, de Juan Sasturain y Alberto Breccia. Fue un intento de robarle a Borges a la derecha, dijo Sasturain en un artículo del 86 en la revista Unidos. Nine rondaba entonces los 10 años, y aunque su Borges dialoga con el de Perramus, busca algo distinto: hace que el mito de Borges se confunda con el mito borgeano. Quién sabe si hay un por qué, pero eso es lo que sucede; es decir, mientras leemos Borges, inspector de aves también nos vamos descubriendo irreales.
     Dos líneas se entrecruzan en la historia del mito. La primera comienza en 1926, la noche que Ricardo Güiraldes celebraba la publicación de Don Segundo Sombra. Borges llegó al banquete acompañado por Norah Lange, y muy decidido, cuentan, a no dejar pasar otro día sin declararle su amor. Presentó a Norah a algunos conocidos y en el instante en que pronunció el nombre de Oliverio Girondo, comprendió que esa no era su noche y que ella no sería su mujer. Ni siquiera tuvo posibilidad de sentarse entre los dos, no porque Norah buscara apartarlo sino porque lo único que ahora existía en su mundo eran las bromas de Girondo. Una copa de vino se derramó sobre la mesa, Norah se disculpó por haber salpicado a Girondo, que de inmediato replicó: “Esto quiere decir que va a correr sangre entre nosotros dos”. Ese fue el comienzo de su imperecedera relación amorosa. La otra línea del mito es de 1946; eran los días del primer peronismo y Borges había sido removido de su empleo como ayudante en una biblioteca municipal del barrio de Boedo. Como era conocido su antiperonismo, alguien tuvo la peregrina idea de desplazarlo hacia otra dependencia pública, a inspeccionar abejas, no exactamente convertirlo en inspector de aves y gallineros, como prefirió repetir Borges. La provocación, desde luego, era la misma. Borges se decidió por un destino acorde con la vulgaridad que les asignaba a sus adversarios.
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NOTICIAS DE AYER

La agresividad que se anuncia, por Emilce Riquelme


El pasado jueves 29 de junio, el diario La Nación publicó en su tapa una fotografía tomada durante la represión a la manifestación que tuvo lugar un día antes en la avenida 9 de Julio. En la imagen se puede ver a un policía de infantería armado hasta los dientes arrastrando a un manifestante sobre el asfalto y a otro policía de espaldas que se acerca a ayudarlo. El hombre que es llevado a la rastra tiene el rostro perdido, parece entregado a la fuerza policial.
     Debajo de la foto el principal titular del diario anuncia que el gobierno modificó su política represiva y decidió, al inicio de las campañas electorales de medio término, desalojar un piquete "violento". Entre la imagen y el titular ya se anticipa el mensaje ambiguo: ¿la violencia policial responde a la violencia del piquete?
  El mensaje es más ambiguo cuando el lector avanza sobre la nota editorial que acompaña la noticia del desalojo. Carlos Pagni escribe su análisis bajo el siguiente título: "La agresividad que se viene". En su columna refiere a la violencia que estaría en ciernes por parte de los grupos piqueteros ligados al gobierno anterior; violencia que atribuye a la campaña de Cristina Fernández de Kirchner. Incluso, al momento de justificar la represión, Pagni se permite una referencia culta, como el corte incluyó a Metrobus, "la herramienta sagrada del macrismo para llegar a los sectores populares", dice el periodista: "Se entiende, entonces, que la administración de la ciudad abandonara su posición hamletiana ante los cortes y desalojara la avenida". Si lo que esta noticia de ayer quería decir era que había habido un piquete violento, ¿por qué, entonces, eligieron la imagen de la policía llevando a la rastra a un hombre cuyas facciones no tienen nada de violencia? Así es la agresividad que se anuncia.

Emilce Riquelme
Buenos Aires, EdM, Julio 2017  
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