julio/17

Escriben este mes:  // Cave // Klein // Lescano /
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PIES DE IMAGEN

Míralos, míralos, están tramando algo, por Lucía Thompson


Este anuncio no me pertenece, lo juro, aunque mi vestido también era de esa talla, me quedaba algo holgado en aquel tiempo, lo compré en una feria de garage una mañana de otoño, sin hacer preguntas a la niña que lo vendía entre discos, libros y unos sacones de otros tiempos, mientras la mamá miraba desde la ventana del chalecito muy American Way of Life, desde la ventana de la cocina, no creo que su atención se debiera al vestido, tampoco la mía, yo había pensado en llevarme un saco de flores hecho de tela de cortina y cambié de opinión, quizás porque descubrí la mirada de esa mujer que estaba preparando una limonada para traerle a la hija, hacía un calor imposible para colgarme ese cortinado sobre la piel, otra posibilidad es que lo haya comprado para salvar a esa mujer, como no dudé en decir el día en que le regalé ese vestido a una amiga, un año después y habiéndolo usado solo una vez una noche de playa, sin ningún error, con besos que iban y venían como las olas aunque con un amor menos constante, sin un poco del arrepentimiento que mostraba esa mujer en los ojos, no mi amiga que se casó en Las Vegas con el amante de la infancia que estaba en viaje de negocios y en cuatro días regresaba a su casita en Carrasco, imagino que ella todavía guadará ese vestido, todos los días habían sido por error menos ese día en coche atravesando el desierto que imaginé en detalles tantas veces, casi tantas como las olas que me llevaban tan cerca de mí en esos brazos que parecían míos, la mujer de la limonada no habrá tenido la misma suerte, la nena se balanceaba en una mecedora, no se me ocurrió preguntarle si también estaba en venta, yo llevaba puesto mi walkam y escuchaba a Serú, las canciones me hacían vivir lejos, acaricié el vestido antes de comprarlo pero la mirada de la mujer se me fue imponiendo después, era posible que ella esperara que ese hombre pasara por la puerta de su casa, vi esa escena en los ojos de mi amiga cuando me comentaba que iba a casarse para vivir cuatro días con su primer amor, se conocían desde los ocho años y ahora él estaba casado y vivía en el Uruguay y se habían encontrado de casualidad, dos hijas tenía ese hombre, pude verlas, sin embargo nunca supe nada de la nena que me vendió el vestido, en ningún momento, ni siquiera ahora en que pienso en el desafío que le hizo Hemingway a un grupo de amigos escritores, les preguntó si eran capaces de escribir un cuento de seis palabras, no sobre un vestido de novia, claro que no, ni sobre la nena que espera por su limonada fresca, ni sobre el mar una noche, ni esa pareja besándose en un coche con fondo de desierto, solo seis palabras dijo Hemingway, y bebió lo que no era limonada, jugó con el hielo y soltó, For sale: baby shoes, never worn, es decir: A la venta: zapatos de bebé, nunca usados, un auto pasa por la calle, la mujer señala un cartel, o acaso señale los ojos de la mujer en la ventana, una joven de pelo revuelto mira el auto pasar y lo olvida.

Lucía Thompson
Buenos Aires, EdM, julio 2017
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MAPAS COMPARTIDOS

Palabras: “Nosotros” por Dardo Scavino


Si el “yo” es una cáscara, esa falsa morada en la que, como decía Freud, ni siquiera es dueño el que dice “yo”, ¿se imagina usted, vuestra merced, lo que habita dentro de un “nosotros”?

mile Benveniste estimaba que hablar de “primera persona del plural” constituía un error de los manuales de gramática dado que el sujeto de la enunciación seguía siendo, en casos así, uno solo. “Nosotros” no es un plural de “yo”, y en la enorme mayoría de las lenguas ni siquiera poseen la misma raíz léxica. En proposiciones como “los maestros pensamos que…”, “las mujeres exigimos que…” o “cuando los uruguayos nos independizamos…”, sigue hablando una persona singular. Sólo que esta vez habla en nombre de otros. Y esos otros pueden englobar, o no, a los interlocutores. Nebrija mantenía aún en su gramática la distinción entre el pronombre “nos” que los incluía y “nos otros” que los excluía, como el nos alteros latino o el nous autres del francés. “Nosotros” terminó asumiendo en español ambos valores. Este pronombre sigue aludiendo a un enunciador singular pero presentado como portavoz de otros. Identificándose con otros. Aquellas frases, en efecto, equivalen a decir: “yo, en mi calidad de maestro, pienso que…”, “en mi carácter de mujer, exijo que…” o “cuento, como uruguayo, cuando nos independizamos…”. Más que una primera persona “amplificada”, como la llamaba Benveniste, se trataría de una primera persona “caracterizada”.
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APUNTES

A propósito de Borges inspector de aves de Lucas Nine, por Miguel Vitagliano


La revista Fierro empezó a publicar Borges, inspector de aves, de Lucas Nine, en febrero de 2012, cuando nadie preveía que un nuevo clásico estaba por romper el cascarón; hoy ya no hay dudas al releer la historieta completa publicada por la editorial Hotel de las Ideas, en una colección que reúne desde Sudor Sudaca de Muñoz y Sampayo a Cobalto de De Santis y Saénz Valiente.
     No es la primera vez que Borges se convierte en personaje de historieta, en los 80 fue un personaje decisivo en Perramus, de Juan Sasturain y Alberto Breccia. Fue un intento de robarle a Borges a la derecha, dijo Sasturain en un artículo del 86 en la revista Unidos. Nine rondaba entonces los 10 años, y aunque su Borges dialoga con el de Perramus, busca algo distinto: hace que el mito de Borges se confunda con el mito borgeano. Quién sabe si hay un por qué, pero eso es lo que sucede; es decir, mientras leemos Borges, inspector de aves también nos vamos descubriendo irreales.
     Dos líneas se entrecruzan en la historia del mito. La primera comienza en 1926, la noche que Ricardo Güiraldes celebraba la publicación de Don Segundo Sombra. Borges llegó al banquete acompañado por Norah Lange, y muy decidido, cuentan, a no dejar pasar otro día sin declararle su amor. Presentó a Norah a algunos conocidos y en el instante en que pronunció el nombre de Oliverio Girondo, comprendió que esa no era su noche y que ella no sería su mujer. Ni siquiera tuvo posibilidad de sentarse entre los dos, no porque Norah buscara apartarlo sino porque lo único que ahora existía en su mundo eran las bromas de Girondo. Una copa de vino se derramó sobre la mesa, Norah se disculpó por haber salpicado a Girondo, que de inmediato replicó: “Esto quiere decir que va a correr sangre entre nosotros dos”. Ese fue el comienzo de su imperecedera relación amorosa. La otra línea del mito es de 1946; eran los días del primer peronismo y Borges había sido removido de su empleo como ayudante en una biblioteca municipal del barrio de Boedo. Como era conocido su antiperonismo, alguien tuvo la peregrina idea de desplazarlo hacia otra dependencia pública, a inspeccionar abejas, no exactamente convertirlo en inspector de aves y gallineros, como prefirió repetir Borges. La provocación, desde luego, era la misma. Borges se decidió por un destino acorde con la vulgaridad que les asignaba a sus adversarios.
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NOTICIAS DE AYER

La agresividad que se anuncia, por Emilce Riquelme


El pasado jueves 29 de junio, el diario La Nación publicó en su tapa una fotografía tomada durante la represión a la manifestación que tuvo lugar un día antes en la avenida 9 de Julio. En la imagen se puede ver a un policía de infantería armado hasta los dientes arrastrando a un manifestante sobre el asfalto y a otro policía de espaldas que se acerca a ayudarlo. El hombre que es llevado a la rastra tiene el rostro perdido, parece entregado a la fuerza policial.
     Debajo de la foto el principal titular del diario anuncia que el gobierno modificó su política represiva y decidió, al inicio de las campañas electorales de medio término, desalojar un piquete "violento". Entre la imagen y el titular ya se anticipa el mensaje ambiguo: ¿la violencia policial responde a la violencia del piquete?
  El mensaje es más ambiguo cuando el lector avanza sobre la nota editorial que acompaña la noticia del desalojo. Carlos Pagni escribe su análisis bajo el siguiente título: "La agresividad que se viene". En su columna refiere a la violencia que estaría en ciernes por parte de los grupos piqueteros ligados al gobierno anterior; violencia que atribuye a la campaña de Cristina Fernández de Kirchner. Incluso, al momento de justificar la represión, Pagni se permite una referencia culta, como el corte incluyó a Metrobus, "la herramienta sagrada del macrismo para llegar a los sectores populares", dice el periodista: "Se entiende, entonces, que la administración de la ciudad abandonara su posición hamletiana ante los cortes y desalojara la avenida". Si lo que esta noticia de ayer quería decir era que había habido un piquete violento, ¿por qué, entonces, eligieron la imagen de la policía llevando a la rastra a un hombre cuyas facciones no tienen nada de violencia? Así es la agresividad que se anuncia.

Emilce Riquelme
Buenos Aires, EdM, Julio 2017  
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ADELANTOS

Adelanto de Necias y nercias: “Perseverar” por Ana Ojeda


Cualquiera sabe qué quiere decir “inercia”, pero, ¿“nercias”, quién? Con la otra palabra del título es más fácil, todos saben aquello de “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón…”, aunque en este caso, claro, las “necias” serían ellas. La clave del asunto está en la “y”, en la conjunción que todos conocemos y que pasa tan deslucida en los escaparates grandilocuentes de la vida doméstica, o domesticada, que recorre Ana Ojeda en los cuentos de libro. “Perserverar” también habla de ese asunto, y de perros, y de piletas…

I.

Aparece primero uno marroncito claro, fajado con un arnés que lo sujeta por delante y por detrás de las patas delanteras. No lleva correa. Entra trotando solo, avanzando en autonomía y a buen ritmo por el sendero central de la placita hasta que se detiene –con la exactitud de lo arquitectado de antemano– sobre su zapato, que mea alzando una gamba. A partir de ahí, can que traspasa el vallado de la plaza se concita, como radarizado, sobre ese zapato. Se apura a mear a su vez. La dueña del calzado aúlla cada vez que sobreviene la evacuación, sin cambiar de lugar. Por nada del mundo abandona el banco de piedra que ha elegido esta tarde para sentarse a ver pasar las horas. Gritos desgarrados aturden la paz barrial de la placita, evidencia incuestionable de su odio al can.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

El discreto encanto de los días laborales. Entrevista a Enrique Vila-Matas sobre Mac y su contratiempo, por Mariana Sández


En el párrafo inicial de tu última novela, Mac y su contratiempo, están concentradas las palabras clave del libro. Es una síntesis perfecta de la historia de Mac pero también de los temas que suelen aparecer –no siempre en primer plano, aunque sí agitando la psicología de muchos de los personajes– en tus novelas. La novela comienza diciendo: “Me fascina el género de los libros póstumos, últimamente tan en boga, y estoy pensando en falsificar uno que pudiera parecer póstumo e inacabado cuando en realidad estaría por completo terminado. De morirme mientras lo escribo, se convertiría, eso sí, en un libro en verdad último e interrumpido, lo que arruinaría, entre otras cosas, la gran ilusión que tengo por falsificar. Pero un debutante ha de estar preparado para aceptarlo todo, y yo en verdad soy tan sólo un principiante. Mi nombre es Mac”.
      Ahí ya están lo falso, la impostura, la incompletud, lo inacabado, el diario como género, el escritor debutante, la desaparición, muerte o suicidio, regresan. El tema nuevo es el central, el de la repetición modificada. Y eso también lo sintetiza muy bien Mac, cuando dice: “…la repetición es mi fuerte. O bien: la repetición es mi tema. O esto: Me gusta repetir, pero modificando. Esta última frase es la que se ajustaría más a mi personalidad, porque soy un modificador infatigable. Veo, leo, escucho, y todo me parece susceptible de ser alterado. Y lo altero. No paro de alterar. Tengo vocación de modificador. También de repetidor. Pero esta vocación es más corriente. Porque esencialmente somos todos repetidores”.
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APUNTES

Sobre La rosa roja de Kate Evans, por Mariano Lescano


Asistimos este año al centenario de la Revolución en Rusia. La fuga hacia el futuro que auguró el torbellino impactó en todo el planeta. El capitalismo, por un tiempo tras el viernes negro de 1929, decidió planificarse a cinco años, como habían hecho los rusos. En Occidente, vivimos varias décadas con Estados bien presentes, pleno empleo, hasta que el peligro rojo legado por Stalin dejó de girar y augurar un futuro promisorio. En 1973, con el golpe a Salvador Allende, la crisis del petróleo, el subsiguiente acuerdo en Washington y el nuevo torbellino neoliberal que no dice nada bueno acerca del futuro, comenzó nuestra época, ésta en la que celebramos cien años de la revolución en Rusia. La rosa roja es la biografía gráfica de Rosa Luxemburgo, dibujada y escrita por la artista británica Kate Evans y traducida al castellano por Josefina Luzuriaga Martínez y Alejandra Crosta. Si la revolución en Rusia fue una esperanza desechada por la historia, la vida de la dirigente internacionalista se puede leer como la parte por el todo: su activismo escondió la posibilidad de que la revolución también sucediera en Occidente y que la historia fuera muy distinta.
     Por estos días en los que resuena a cada instante la reivindicación de género y se denuncia de forma masiva el rostro asesino del patriarcado, la figura de Rosa Luxemburgo cobra vital interés. A los quince años comenzó su actividad revolucionaria y no la dejó hasta que fue asesinada. Mujer, polaca, judía, renga y comunista: una vida contra la historia. En su niñez enfrenta una displasia de cadera que la tiene postrada en un yeso durante un año. Luego, en la escuela, inicia sus primeros pasos contra el estado del mundo, le piden que escriba un poema por la visita del Kéiser de Alemania y esto es lo que le muestra a sus padres:
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NOTICIAS DE AYER

Me alegra estar triste: "Sobre la canción de amor", por Nick Cave


En septiembre de 1999, Nick Cave, el líder de The Bad Seeds, dio una conferencia sobre la canción de amor, un género que por entonces había cultivado durante más de veinte años. En su charla con estudiantes, reflexiona sobre la escritura de las canciones, su relación con la religión, el dolor y la tristeza. Para explicarse recurre a García Lorca, a su teoría del duende y el juego. Diez años después, en octubre de 2009, Diario de Poesía publicó una traducción de la conferencia, a cargo de Jaime Arrambide, en un número especial acerca de la poesía y la música.


Esta invitación a venir aquí a dar clase, a disertar, a impartir el conocimiento que he reunido sobre la poesía, sobre la escritura de letras de canciones, me llena de sentimientos encontrados. El más fuerte, el más insistente de esos sentimientos, tiene que ver con mi padre, que era profesor de literatura inglesa en la escuela secundaria a la que yo asistía en Australia. Recuerdo claramente cuando tenía alrededor de doce años y me sentaba en el aula o el salón de actos, como ustedes ahora, a escuchar a mi padre, que estaba parado aquí donde estoy yo ahora, y me decía para mis adentros, en mi tristeza e infelicidad, porque yo era básicamente un niño sombrío e infeliz: "No importa lo que haga con mi vida siempre y cuando no termine como mi padre". A los cuarenta años de edad, me parece que todo lo que puedo hacer me acerca más a él. A los cuarenta años, me he convertido en mi padre, y acá estoy, enseñando.
     Hoy me gustaría hablar un poco de "la canción de amor". contarles mi propio acercamiento a ese género de la escritura de canciones que forma parte, según creo, del corazón mismo de mi búsqueda artística personal. Y quiero repasar otros trabajos, que por los motivos que sean, considero como logros sublimes de la más notable de las búsquedas artísticas: la creación de una gran canción de amor.
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POEMAS

Inéditos: Dos Poemas, por Alfredo Saldaña


En uno de los poemas de Malpaís , del 2015, Saldaña (Toledo,1962) escribe: “Hacer del lenguaje / un campo de minas / en el que todo pueda/ en un momento/ saltar por los aires”. Durante los meses de otoño de este año, estuvo en Buenos Aires haciendo una investigación sobre Roberto Juarroz. En la libreta que tomaba notas de las entrevistas que realizaba y de los datos que hallaba en las bibliotecas, también se fueron colando varios poemas, como estos dos que hoy publica EdM.
    Ver: Saldaña en EdM

El difícil arte de caminar

Camina e intuye que esa y no otra es su posesión, su pertenencia: convertirse en el extranjero de sí mismo, poner tierra de por medio, liberarse de todas sus aflicciones y embriagarse en las tabernas con agua y no con vino. En su corazón guarda lo que solo el lujo de la pobreza le permite conservar: el aire de los caminos y el recuerdo de la sal de su sudor al caminar.

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NOTICIAS DE AYER

Sobre música y sorderas, por Alcides Rodríguez


A fines de 1822 un príncipe ruso le rogó a Beethoven que componga para él tres cuartetos para cuerdas. Dos años más tarde, “en el delirio de su alegría y en la alegría de su delirio”, como señaló un amigo, el compositor terminó el primero de ellos, el 12°. La fría recepción del público y un agravamiento de sus múltiples dolencias estomacales e intestinales ensombrecieron tanta alegría y delirio. Aun así Beethoven siguió trabajando y bosquejó los cuartetos 13° y 15°. Con este último el público reaccionó un poco mejor, sobre todo luego de escuchar el adagio, que el agradecido Beethoven dedicó a la “Deidad” por una momentánea recuperación de su salud.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Tragedia y política: Eduardo Rinesi y Kiefer Sutherland, por Pablo Luzuriaga


Eduardo Rinesi, uno de los más importantes filósofos políticos de nuestro país, interpretó de un modo singular el sentido histórico del presidente Alfonsín. Entre diciembre de 1983 y los primeros meses de 1986, como una clave de bóveda, el líder radical habría entablado con el pueblo una inédita relación de confianza: la palabra empeñada y el apoyo popular vivieron una atípica luna de miel. Según Rinesi, el ida y vuelta entre el presidente y el pueblo se rompió con el levantamiento carapintada; cuando el pueblo salió a la calle, Alfonsín pactó con el enemigo y mandó a la gente a ver política desde su casa. Si por primera vez los radicales habían ganado las elecciones nacionales enfrentando al peronismo en elecciones libres era porque su máximo líder prometía algo nunca visto: eliminar a las Fuerzas Armadas de la política; después de años de injerencia creciente en los destinos del país y tras la etapa en que esa intrusión respondía a intereses norteamericanos: una doctrina continental que orquestó la traición a la Patria con tortura y vejaciones sistemáticas. El pacto en Campo de Mayo traicionó el acuerdo con los ciudadanos. Para Rinesi, Carlos Menem no gobernó desde el atril del orador, empeñando su palabra con el pueblo, sino mediado por una tecnología de la comunicación: el televisor. Sobre economía hablaban los tecnócratas como Cavallo en Hora clave, el programa de Bernardo Neustadt. Lo que Menem dijera no estaba dicho para ser creído.
      Eduardo Rinesi fue imputado en una causa por el Juez Bonadío: firmó la adecuación de oficio del grupo Clarín a la Ley de Medios durante su mandato en el directorio de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA). Rinesi es también un reconocido traductor argentino de Shakespeare. En 2016 la Universidad Nacional General Sarmiento publicó su traducción de Hamlet.
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APUNTES

Qué significa morir, por Laura Klein


Hubo un momento en que esa pregunta irrumpió por primera vez y, sin embargo, olvidamos esa escena que tan presente se nos impone. ¿Será la resignación de querer que creer que todo lo que hubo es lo que hay, que no hubo más? Como en cada uno de sus poemas y ensayos, Laura Klein se acerca allí, donde parece que no se ve nada. Así lo hace en Vida interior de la discordia (el Premio Boris Vian en 1994), en A mano alzada (1986), en Bastardos del pensamiento (1997), como en los ensayos La filosofía no consuela (1996) y sobre el problema del aborto en Fornicar y matar (2005), entre otros.

A Paula Resnizky

Es mi aspiración en estas pocas páginas recuperar para el lector el pasado, sino la memoria, de un enfrentamiento decisivo para nuestra condición humana. Los nombres que han tomado los contendientes son diversos, pero el modo en que se ha narrado el acontecimiento es siempre uno solo: la perspectiva del vencedor.
   Llámense Dios y la Serpiente, o con los nombres bajo los cuales las hayan conjurado o conocido las distintas tradiciones, la animadversión milenaria entre estas fuerzas ha forjado nuestras mentes y mellado nuestros corazones. Pero como no quiero agregar a este mundo plagado de documentos y emociones otro legajo más, voy a descerrojar las lecturas de la Biblia, el único texto de que disponemos para asomarnos a ese momento cúlmine.
    Porque no sólo hay puja entre esos dos principios, sino que la victoria (contada para gloria de Dios) no permite leer ni siquiera el texto. En este caso, al comienzo, aun antes de la llamada Caída, fue cuando, frente a la deriva incontrolada de los acontecimientos y entre dichos y desmentidas, se tomó la gran decisión sobre nuestro destino.
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 mayo/17

Escriben este mes:  // Beccaria // García Curten /
Luzuriaga /Mothe /Parino /A. Rodríguez /
/ Ruiz /Saldaña // Tamargo // Thomson /
/ Vitagliano // Zapata
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PIES DE IMAGEN

Ruinas sobre ruinas, por Alcides Rodríguez


Los artistas del siglo XVI europeo fueron los primeros en llevar la idea de ruina al terreno de la reflexión estética. No es difícil saber el porqué: la idealización del mundo grecorromano los impulsó a investigar las ruinas de los templos y palacios de la antigüedad que aún estaban en pie. Arquitectos como Leone Battista Alberti y Andrea Palladio las estudiaron a fondo, obsesionados por reproducir la arquitectura original de los edificios. El desarrollo de la perspectiva lineal les permitió dibujar esas ruinas de manera más precisa y detallada, y la pintura no tardó en hacer suyas estas imágenes. Las paredes de los palacios renacentistas se poblaron de cuadros que representaban paisajes ideales con ruinas y ambientes bucólicos con templos derrumbados. Hasta la iconografía religiosa pobló sus escenarios de ruinas. No era raro ver a la Sagrada Familia instalada entre los restos de un templo pagano, señalando el triunfo de la nueva religión.
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NOTICIAS DE AYER

En la redes: Veinte mil leguas de viaje por las profundidades del Océano Trump, por Peter Mothe



I. Preámbulo

En marzo de 1869, la Magasin d'Éducation et de Récréation de Paris publicó el primer fascículo de Veinte mil leguas de viaje submarino, la novela de Julio Verne que narra los viajes del biólogo francés Pierre Aronnax a bordo del imponente submarino Nautilus. La entrega se abría con la siguiente frase de Aronnax: “El año 1866 quedó caracterizado por un extraño acontecimiento, por un fenómeno inexplicable e inexplicado que nadie, sin duda, ha podido olvidar”.
     Un siglo y medio después de aquellas aventuras por altamar, lo que era inexplicable en la ficción nos invita a compararlo con lo que hoy resulta inexplicable en la realidad. Un mundo que parece desconocido. Así que lo sigue debe leerse con el tono de un relato de ciencia ficción.
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APUNTES

A propósito de Santos y eruditos de Terry Eagleton, por Miguel Vitagliano



En los escritos de Mijail Bajtín (1895-1975) no hay lugar para una primera persona solitaria, sólo es posible un “yo” porque hay un “otro”, y cada palabra pronunciada por ese “yo” es respuesta, afirmación, duda y conflicto con las palabras de los otros que lo pueblan. La alteridad es el eje que recorre sus estudios, se traten del lenguaje, de la historia de la novela o de la cultura popular. “Desde mi ojos están mirando los ojos de otro”, escribió al referirse a la situación de un hombre ante el espejo. ¿Cuándo fue el momento en que Bajtín vio corporizarse esa idea a su alrededor? Aun cuando la pregunta resulte peregrina, resulta imposible no pensar que ese primer otro fue su hermano mayor Nikolai (1894-1950). Ambos fueron inseparables durante la infancia y la temprana juventud. Compartían la pasión por las letras y la filosofía. Y se sabían mutuamente queridos muy por encima del afecto que extendían a sus padres y sus tres hermanas. Nikolai era para Mijail el modelo inalcanzable que buscaba en todas partes, incluso dejó la Universidad de Odesa para estudiar a su lado en la Universidad de San Petersburgo. Mijail era reservado y preciso en sus comentarios, y su hermano mayor se le imponía como el otro que atravesaba el espejo, brillando donde estuviera y siempre expansivo. Al estallar la Primera Guerra palpitaron que algo se rompía entre ellos, Nikolai se había alistado como soldado del Zar. Abandonó Rusia en 1918, Mijail apoyaba la revolución y no veía razón más poderosa que quedarse en su país. Jamás volvieron a verse. Nikolai partió con los Guardias Blancos, fue marinero en el Mediterráneo y, en una noche de borrachera, terminó por alistarse en la Legión Extranjera para combatir en África del Norte. El azar lo llevó después a Francia y a la Sorbona, y más tarde a Cambridge donde compartió la amistad con Ludwig Wittgenstein (1889-1952). La tesis que comenzó en Francia y finalizó en Cambridge colocaba en el centro, también, el problema de la alteridad: indagaba los orígenes del mito del centauro. Durante la Segunda Guerra se arrepintió de su pasado político y se afilió al Partido Comunista británico, apoyando férreamente a Stalin. Mijail, en la URSS, soportaba como podía las persecuciones y las purgas del régimen sobre sus escritos desde fines de los años veinte.
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RELATOS

Relato inédito: Especies, por Raúl Tamargo


En el mes de marzo Raúl Tamargo (Argentina, 1958) publicó su primera novela, Más que nada (Alción editora), después de dos años y algo más que la misma editorial nos permitiera conocer su excelente libro de relatos El hilo del engaño (Alción, 2014). EdM quiere compartir ahora un relato que integra una nueva serie que Tamargo está escribiendo sobre animales. Eso es lo que dice su autor, pero, claro, uno también podría pensar que en realidad tratan de las fronteras entre los animales y los animales. O mejor: que son relatos poblados de parlantes animales tamarguinos.

En el principio estábamos las moscas y yo. A mí me asistía el derecho de la propiedad privada. A ellas, el instinto de acercarse a las deposiciones de las vacas. Desde luego que sobrevolaban la bosta, pero el asunto no les alcanzaba. Invadieron la galería, atraídas por las migas que yo dejaba sobre la mesa, en las horas del mate. Me cuidé de no volver a olvidar ese cebo, pero se ve que se aquerenciaron porque ya no abandonaron el lugar.
     La lucha era desigual; podía ganar alguna que otra batalla, pero la guerra estaba perdida. Lo supe desde el principio, por eso es que decidí asumir el problema como un modesto desafío de superación personal. Deseché la facilidad de las palmetas y el carácter indirecto de los venenos o las trampas. Como única herramienta, me permití usar mi cuchillo de asador. No más de diez centímetros de acero, cabo de hueso, manufactura de un artesano de Tandil. Fui perfeccionando el procedimiento hasta que encontré su mayor grado de eficacia. Apoyaba mi antebrazo sobre la superficie de la mesa, con el cuchillo bien sujeto. Solo debía tener un poco de paciencia hasta que alguna de las moscas se posaba a distancia de tiro. Entonces debía pivotear la muñeca en un movimiento difícil de explicar, pero que, a fuerza de practicarlo, se me hizo tan natural como el de girar las llaves adentro de una cerradura. De cada diez golpes, tres o cuatro rendían sus frutos. El resultado me dejaba satisfecho.
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ESCRITORES EN SITUACIÓN

Un acto en la Feria del Libro o el camel de la postverdad, por Lucía Thompson


Dicen que en los atados de Camel, si se los observa con detenimiento, se puede encontrar, oculto dentro del camello, el dibujo de un hombre bien paradito. El dato nada tiene relevante, lo sé, pero fue en lo que pensé en el acto de inauguración de la 43 Feria de Internacional del Libro de Buenos Aires. Había ido a escuchar el discurso de apertura de Luisa Valenzuela, una escritora que admiro desde que leí Cola de Lagartija hace muchos años lejos del país. Solo la conocía por escrito y quería escucharla. Hasta dudé en llevarme una peluca de rizos bien negros como los de ella, al enterarme de cuál era el tema sobre el que haría hincapié, la post-verdad, lo había anunciado en una entrevista en Página 12 hacía unos meses. Según el diccionario Oxford, la post-verdad (Post-Truth) era la palabra del año 2016: la (extraña) convicción de que importa menos la verdad en lo que se dice que el impacto emotivo que produce lo que se dice, aun cuando no sea muy veraz. Pero no fue por eso que pensé en los Camel sino por la espera, por lo que padecía como una espera engañosa, por rumiar en silencio, por estirar el cuello queriendo buscar quién sabe qué o sabiendo a quién. Había hecho mucho para estar allí y escuchar a Luisa Valenzuela y su intervención se demoraba más de la cuenta. El presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspascher, había tomado la palabra. Salvo las cifras, lo que decía en su discurso era sabido por todos: las ventas de libros habían caído un 25 % desde el año anterior, lo que hacía que se produjeran 20 millones de ejemplares menos, a razón de 55 mil ejemplares por día. Las más perjudicadas eran las editoriales medianas y las pequeñas; las otras dos o tres podían arreglárselas mejor en el desierto. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico ingrese al reino de los cielos. Lo pensé, sí, y de golpe noté que los ojos del presidente de la Fundación El Libro se clavaban, no en mí que estaba lejos, sino sobre el Ministro de Cultura Pablo Avelluto: “La verdad, señor Ministro, es que no solo continuamos con esos mismos problemas que se han agravado y a los que se han sumado otros nuevos”. El año anterior, ante una situación crítica menos acuciante, el Ministro se había mostrado más entusiasta con respecto al futuro y comprometido con el sector editorial, del que había formado parte como director general de una de las mayores empresas editoriales afincadas en el país.
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MAPAS COMPARTIDOS

Psicolbolches de postal, por Luciano Beccaria


ijo un cantautor cubano, en dos versos difíciles de dulcificar con una melodía: “Nadie sabe qué cosa es el comunismo / y eso puede ser pasto de la censura”. Y se sabe que la industria cultural –y la de lo político, claro– evita el término “censura” cuando prohíbe algo del orden de lo real: prefiere más bien un rótulo que tilde al objeto molesto de “ficticio”, “inexistente”, o bien “inconveniente”. Incluso si se trata de una nación realmente existente. Mientras tanto, Hollywood fabrica chorradas de películas donde países remotos y con férreas dictaduras necesitadas de ser iluminadas por “el mundo libre” llevan nombres de fantasía, aunque puedan ser fácilmente localizables en África, Europa del Este o incluso Latinoamérica.
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