APUNTES

Sobre Casa de Ottro (2009) de Marcelo Cohen, por José María Brindisi


A Marcelo Cohen le gusta incomodar a sus lectores. Nunca la habían tenido demasiado fácil, pero en los últimos tiempos es como si se hubiese engolosinado: Casa de Ottro es –luego de Donde yo no estaba- el segundo intento de Cohen de narrar no ya un episodio, ni siquiera una vida, sino un mundo. Aunque en su caso habría que decir un  sistema; un novelón de más de cuatrocientas páginas que resulta más y más adictivo, pero de un modo perverso: no queremos saber cómo termina porque no tenemos ni idea de hacia dónde va. Pero ese mundo o sistema ideado por Cohen es como un pulpo, que nos abraza y nos obliga a volver a su centro una y otra vez. Una droga perfecta. Y en ese ir y venir, de a poco, a partir de un estilo que no deja nunca de ser interrogativo porque exige que hagamos nuestra parte, una cancioncita va desplegando su estribillo: no es otro mundo, idiota, es éste.

José María Brindisi (Buenos Aires)



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