MAPAS COMPARTIDOS

Verso a verso II: Celan, Bachmann, Stampa, por Liliana Lukin


l archivo de los ahora devenidos “libros para la búsqueda de versos”, es una biblioteca desarmada, hojas sueltas que pasar con cuidado, bordes superiores doblados, papelitos amarillos adhesivos sobresaliendo como plumas o aletas arrugadas, que despego uno a uno después de años. 
    Sin embargo, volví al texto publicado en mayo, a lo que dejó como hilachas: esos versos que ya mencioné, de Paul Celan, en el poema “Habla tú también”: 


     “no separes el no del sí/ (...) / dice verdad quien dice sombra.” Son del libro De umbral en umbral, de 1955, y en su imperativo me ofrecen de alguna manera la dirección única de toda la escritura que vendrá. A pesar de su inagotable belleza, a pesar de que cada vez que los leo me detengo en el tiempo y en el espacio como en una estupefacción, una certeza de que todo puede y debe ser pensado de nuevo, quiero ser rigurosa. No cumplen la consigna de ser un verso, sólo uno. Y vuelvo a recordar que en Libro de buen amor, en 2010, puse como cita un fragmento del poema “Calle de la gloria”, de Ingeborg Bachmann, que empieza con el siguiente verso, de absoluta ruptura del ritmo lineal: 

    “El mal, no los errores, perdura,”

     El fragmento, en la versión que reproduje, dice: 

    “El mal, no los errores, perdura, 
    lo perdonable está perdonado hace tiempo, los 
    cortes de navaja 
    se han cerrado también, sólo el corte que produce 
    el mal, 
    ése no se cura, se reabre en la noche, cada noche.”

     No sé de dónde tomé la cita, porque en la edición bilingüe que ahora tengo, la traducción ordena los versos de otra manera y traduce del alemán lo siguiente: 

    “El mal, no los errores, perduran, 
    lo perdonable está perdonado hace mucho, los cortes de navaja 
    se han curado también sin ello, sólo el corte que aplica el mal, 
    ese no cura, revienta en la noche, cada noche,” 

    Prefiero la primera, y estoy segura de que el plural de “perduran” de la segunda es una errata, aunque en el original la palabra es “dauern” y no sé nada de alemán…. 
    El libro es la edición de poemas inéditos, encontrados 30 años después de su muerte, y publicados en 2003 por sus hermanos, bajo el título “No sé de ningún mundo mejor”. Tienen un orden más o menos aleatorio, y escritos entre 1962 y 1964, casi todos son reescrituras que se modifican una tras otra y parecen no haber sido corregidos. 
    Este poema tiene tres, pero ninguna de las siguientes repite ese verso: 

    “El mal, no los errores, perdura,”

     El poema comienza así: 

    “La merced morfina, mas no la merced de una carta,”

     En el libro, 80 páginas más adelante, ella usa en poemas de distinto título una cita de Gaspara Stampa que es, en ese universo de dolores, un conjuro contra el daño, y también un mandato, en infinitivo y en la lengua original: “vivere ardendo e non sentire il male. En el llamado “Alla piu umile, alle piu umana, alla piu sofferente”, el párrafo final se enlaza como en una corona de espinas con el verso elegido por mí, al repetir, tan lejos de “Calle de la gloria”: “La merced morfina, mas no la merced de una carta”.
      “El mal, no los errores, perdura”, es una lista de “no”: no la merced de una carta, no los errores, no se cura, no sé de ningún mundo mejor… Como un mantra, lo negativo tiene la fuerza de una aseveración. 
    En oposición al de Celan, este verso que avanza y retrocede no me ofrece una dirección, sino que me desarma, me escupe en el alma su comprobación, advierte y entristece, no hace más que advertir que no, que no se acaba, que no sólo no se acabará nunca sino que abrirá una y otra vez la herida que produce. 
    Y sé que sabe lo que dice.

Liliana Lukin
Buenos Aires, EdM, Junio 2012

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