APUNTES

Lacan: Del picoteo al lacaneo, por Wolfgang Karrer



En abril 2012 se terminó el congreso internacional de los lacanianos en Buenos Aires. El tema era controversial: la cura. Controversial, porque Lacan no se sometía a la regla de la asociación internacional de los freudianos (IPA) que decían que las sesiones debían durar 50 minutos. Perdió la licencia de practicar la cura didáctica, y, después, en una serie de repetidas secesiones, formó su propia asociación que toleraba sus prácticas.
Como profesor de literatura, tengo un interés en las teorías literarias y me preocupa la influencia del discurso de Lacan en el campo de la literatura, no solamente en Francia o Alemania. Aunque esta influencia tiende a desaparecer, aún sigue presente o, mejor dicho, ha dejado sus huellas en los discursos críticos del siglo veintiuno. Cito a Walter Mignolo de un texto reciente, publicado en Buenos Aires:

Si nosotros pensamos en Derrida, en Foucault, en Lacan, en Marx, en Freud, esto es lo que llamo un poco de ´picoteo´, me parece a mí un tanto problemático  de hablar de Lacan o de Freud en abstracto, sin hacernos cargo de la constitución disciplinaria de ese discurso en relación a los problemas que se plantean, las contingencias históricas.” (Vitagliano 2011, 130, nota 8)


Discurso y picoteo

Este “picoteo” teórico me parece una de las huellas que ha dejado Lacan en los discursos críticos del posmodernismo. La parodia de Alain Sokal sobre los “conceptos” teóricos de Lacan y de otros posmodernos ha tomado efecto y el lacanismo salvaje de los años sesenta no se ve tanto. Han cambiado los tiempos. Por eso me parece útil recordar las situaciones sociales y económicas que han llevado al éxito de su retórica. Veamos.
Lacan ha tratado de releer a Freud, primero en términos de la fenomenología de Hegel a Heidegger, segundo, cuando descubrió a Levi-Strauss, en términos del estructuralismo, y también trató de usar símbolos matemáticos para formalizar e invertir las teorías de Freud. Este desarrollo ha sido reconstruido minuciosamente en la biografía crítica de Lacan, escrita por Elisabeth Roudinesco (1996). En todas estas fases, Lacan ha usado conceptos de otros sin citarlos, cambiando los sentidos, proponiendo analogías no fundadas, jugando con doble sentidos, explorando paradojas etc. (85, 95, 231; 38, 103, 166).
Desde el famoso capítulo dos en Sokal/Bricmont (1999) se sabe que Lacan también confunde conceptos matemáticos y físicos o no los entiende bien. La tentativa de revisar a Freud por el lado de la filosofía y de las ciencias exactas lleva a Lacan a practicar un fetichismo de conceptos. Toda su vida estuvo preocupado por el plagio: que otros usaban sus conceptos o neologismos, y que nadie se enterara de donde sacaba sus propios conceptos (Roudinesco 377-79). No consideraba que no se puede plagiar un concepto. Un concepto se transforma en un término cuando entra en un sistema de conceptos y proposiciones; en otras palabras cuando entra en una teoría. Lo que hace Lacan, es muchas veces lo contrario. Monta términos irreconciliables para producir choques conceptuales de una manera surrealista. Son efectos parecidos a los que producen las metáforas, conexiones insólitas. Otros efectos se parecen al chiste verbal. Muchos de los textos reproducidos en Écrits son juegos conceptuales, como Lacan mismo apunta en la introducción: “un juego celebrado para mi mismo” (12). Algunos son monólogos improvisados,  a veces casi alucinados, donde el lenguaje trata de expresar procesos inconscientes. Otros veces trata de reconstruir una tesis de Freud en términos de Hegel o de lingüística estructural, sin utilizar el sistema teórico pertinente.
En los dos tipos de textos, Lacan juega con los conceptos para crear efectos de asombro y desorientación. Presenta un picoteo. Veamos un ejemplo famoso: en el 1958 Lacan habló de “La signification du phallus”. En el discurso, presentado en Munich, trata de reformular la tesis de Freud sobre el complejo de castración en términos de Hegel. Reduce el sistema de Hegel a una retórica de la otredad y la mezcla con conceptos de la lingüística de Saussure. De paso menciona que también podría formalizar la significación del falo en términos de la topología (108; vea también 62-72) o como un algoritmo (112). ¿Cómo entran los conceptos de Freud, Hegel y Saussure en este juego? Lacan “picotea” de Hegel: el sujeto, el Otro, Aufhebung, la dialéctica, etc., y lleva de Saussure los conceptos: la estructura del lenguaje, el significante, el significado, combinación, substitución, etc. (107-13).
También “picotea” del griego y del alemán. Por ejemplo, subraya con cierto orgullo en su introducción a su propio discurso que fue el primero que descubrió las palabras ein anderer Schauplatz (otra escena) en Freud. Y esto en un tiempo cuando otros psicólogos estaban lejos de entender a Freud (Lacan 1971, 103). Ahora, en Freud, “ein anderer Schauplatz” (108) no es un concepto, es una frase común recurrente en sus textos (el inconsciente es otra escena). Pero para Lacan es una oportunidad de conectar su propia retórica de la otredad con Freud, sugiriendo que Freud veía el inconsciente como el Otro del sujeto. Es decir, impone a Freud una teoría del sujeto con la cual Freud nada tiene que ver (Borch-Jacobsen en Meyer 2007, 198-200). Una teoría de siglo diecinueve que juega con los significados múltiples que tiene la palabra sujeto en filosofía y con el sentido que tiene en la psiquiatría. ¿Por qué Lacan substituye “penis en Freud con “phallus”? Para distinguir el órgano físico de un símbolo producido en el inconsciente. No lo llama símbolo, pero sí significante (107).Un significante que empieza a actuar como persona: a designar efectos de significados, a jugar un papel velado, a juntarse con el demonio de pudor, etc. (109-11).
Hacia el final el discurso se vuele una broma: el falo sobresale, es elevado (aufgehoben), desvelado al volverse turgente y flux vital (111). Es decir, Lacan erotiza el término hegeliano (Aufhebung) y juega con la imaginación de su auditorio, fiel a la introducción de Ecrits, donde invita al lector a animarse con la broma pinchada (la rigolade pincée) que ofrecen sus discursos.
La hipóstasis y la personificación de conceptos se prestan a jugar con oposiciones, a mitologizarlos (el NOUS y el LOGOS) o a ponerlos en contacto a uno y otro, llamando este juego “dialéctico”: “la dialéctica de la demanda de amor y la prueba de deseo” entre los sexos, por ejemplo (112). Con otros conceptos (al comienzo Lacan confunde antinomia con aporía), estos juegos verbales enredan a Freud en una construcción idealista antigua (también aparecen “el hombre”, “la mujer”, y “la condición humana”) y lo irracional. Para la tesis acerca de que el inconsciente es estructurado como un lenguaje no se encuentra ningún soporte en el texto. Al contrario, la discusión del falo queda absuelta de cualquier relación con otras palabras de este lenguaje. No pertenece a ninguna estructura lingüística. Cuando Lacan trata de formalizar la significación como una topología en el sentido matemático (II, 62-72) entran los mismos efectos cómicos: el campo del Real (intrapsíquico) lo llama MimI (68) y lo deforma topológicamente a una “delgadez de la creatura real” (88-89) A otro gráfico didáctico lo corona con la inscripción: “Che vuoi?” (179).
Este tipo de bromas, que “pinchan” las ambiciones rigurosas o científicas, probablemente son restos del pasado surrealista de Lacan (Roudinesco 1996, 63-112). Pero el juego con conceptos y modelos los invalida y destruye el rigor, al cual Lacan pretende (I, 8). Muchas de sus afirmaciones sobre el falo se dejan retraducir en un discurso convencional de arquetipos (Sheets-Johnstone 1994, 297-326).
Otro aspecto más parece confirmar el “picoteo” lúdico como manera de Lacan. En su “comentario sobre Freud” (107) cuando usa palabras alemanas de los textos, a veces les da una traducción francesa. Cuando traduce en la nota preliminar a su discurso de Munich la palabra “Nachtrag” como “après -coup”, Lacan parece confundir Nachtrag con Nachschlag (103). También afirma de haber “pronunciado” el discurso en alemán (103), explicando al lector que su uso de l’homme es traducido del alemán Mensch (104). Toda esta erudición debe haber impresionado a sus discípulos. Pero en su biografía de Lacan, Roudinesco afirma que Lacan no hablaba un alemán suficiente como para llevar una conversación con Heidegger. Tenía que llevar un interprete (340). Seguramente Lacan tuvo alguna ayuda para formular su discurso en alemán, pero su contexto en Ecrits insinúa que el discurso fue escrito en alemán por Lacan. (La edición de Lacan en Alemania, retraduce el artículo del francés.)
Esta combinación de “picoteo” verbal de erudición e ironía, combinado con una construcción topológica, se parece mucho a técnicas literarias del pastiche. Como discurso científico este juego no sirve. No conecta el discurso con la realidad de los pacientes, sino solamente con otros textos. Algunas partes de “La signification du phallus” parecen pura impostura, un juego narcisista. Puro lacaneo.


Discurso y su constitución disciplinaria
Leer Ècrits de Jacques Lacan no es sencillo. Lacan es el primero que lo admite. Sus autocomentarios del 1966 están llenos de referencias a esa situación. Escribe en “términos torcidos y atravesados” (I, 8); de sus “nociones puestas en juego” (113); de “la prueba dialéctica de sostener contradicciones” (113); de la “eficacia de la discordancia imaginaria” (84) ¿Por qué insiste Lacan en escribir estos textos en un lenguaje tan torcido y por qué insiste que sus textos son científicos? La pregunta tal vez esté mal formulada.
La producción de textos científicos pertenece casi exclusivamente a las universidades y a los centros de investigación, a los cuales Lacan tuvo un acceso marginal. Estuvo excluido de la enseñanza entre 1945 y 1953 por su incomprensibilidad (vea Lacan I, 9). Sus ponencias se refieren a la constitución disciplinaria del psicoanálisis en Francia y en la IPA (International Psychoanalytical Association). Lacan no fue aceptado por el freudismo académico en Francia de la SPP, y en la conferencia de la IPA del 1936 Ernest Jones cortó un discurso incomprensible de Lacan, lo que lo hizo salir de la conferencia e irse directamente a los juegos olímpicos del Berlin nazi (Roudinesco 184, 306-12).
Los textos de Ecrits son juegos, pero juegos adversos. Lacan se posiciona en contra del freudismo clásico en Francia y en contra de la posición ascendente norteamericana en la IPA. Casi todos sus textos contienen una polémica contra la disciplina psicoanalítica y ciertas personas en ella. La edición de bolsillo de Ecrits elimina dos textos, además de muchas notas que contienen ataques sarcásticos y anónimos. En los autocomentarios que introducen sus discursos en el primer tomo de Ecrits, Lacan conecta explícitamente sus juegos conceptuales con sus ambiciones anti-disciplinarias: se dirigen en contra “la ignorancia enseñante” (10), su método de comentario de Freud (12) es irónico “para cuestionar los fundamentos de esta disciplina” (112), y si el inconsciente es un discurso (12; Lacan aquí cambia de lenguaje a discurso) el automatismo mental (79) produce efectos surrealistas (80). Claramente Lacan sabe lo que esta haciendo, y se presenta (en 1971) como antidisciplinario y anti-autoritario (113), como la vanguardia (81) de un freudismo liberado de disciplina.
Las notas introductorias contienen un autoelogio que subraya el deseo de ingresar en la disciplina. Lacan identifica un texto como el más importante (43), menciona el éxito del libro Escrits (119), indica el avance que siempre ha hecho en su enseñanza (151), cita un elogio de su contribución a una conferencia (193), menciona su título de encargado de conferencias de la “l'Ecole Pratique des Hautes Études (VIe section)" (219). Todos indican menos su posición anti-disciplinaria, y más su anhelo de pertenecer y dominar las instituciones de enseñanza. También “La signification du phallus” (II, 103-15) contiene una polémica recurrente que vale reconstruir para entender la tomada de posición de Lacan en el campo de psicología. Empieza con el autoelogio de haber encontrado una frase en Freud cuando otros ni la habían escuchado en Francia (103). En retrospectiva, lo que quiere es establecer que estaba muy avanzado con sus descubrimientos en 1958. Un poco más adelante llama a sus colegas franceses analistes-nurses (analistas-enfermeras) (111).
Una polémica más extensa con la disciplina francesa se encuentra en “Situación de la psychanalyse et formation du psychanalyste en 1956” (II, 40). En el discurso del 1958 domina la polémica contra la degradación del psicoanálisis por los americanos, la versión culturalista (como la llama Lacan), y las teorías de la personalidad integral. En particular dirige su sarcasmo contra Ernest Jones y Brigitte Horney (106). Cita algunos conceptos de Jones, pero para descalificar a Horney sólo le basta decir, que ya Freud la había llamada una feminista (107). Lacan quiere establecer sus comentarios sobre Freud como un metapsicología (103), es decir, otra disciplina anti-disciplinaria. Ofrece su filosofía del sujeto dividido por el falo, el significante de la ausencia, como alternativa a Freud, Jones y Horney.
En vez de ofrecer alguna evidencia empírica, Lacan nos refiere solamente a su experiencia clínica (que el público no conoce), añade algunas alusiones a Melanie Klein en vez de citas. Más y más Lacan se refugia a mitos de Daphnis y Chloe (105), del AIDOS (111) y del LOGOS (115) para defender su filosofía del Otro reducida a una retórica llena de figuras hegelianas (vea I, 88).
Cuando Lacan se formó, la psiquiatría se alejó de la conexión disciplinaria que mantenía con la farmacología y la neurología y se alió con el psicoanálisis (Cottraux en Meyer 2007,184-85). Al presentarse en Munich en 1958, este psicoanálisis se había convertido en una disciplina mucho más rígida que en los treinta. Y la retórica dialéctica –de negar los conceptos de la disciplina, invertir estos conceptos, para reemplazarlos con los suyos- ayudó a Lacan a posicionarse como rebelde y encontrar oyentes o lectores que pensaran que esta retórica tenia algo en común con una política de izquierda. Al mismo tiempo ofreció a futuros psicoanalistas una formación menos rigurosa y disciplinada. Por eso insistía Lacan –en contra de toda evidencia– en su posición como científico. Pero en “Die Bedeutung des Phallus” resurgen viejos esquemas sexistas debajo una mitologización de términos “picoteados” de la lingüística, la filosofía y la matemática.


Las contingencias históricas
Las luchas disciplinarias en psicología se inscriben en los sucesos del Mayo del 68 en París. La rebelión de los estudiantes cambió todo (Cottraux en Meyer 2007, 186-88). Y muchos profesores en París (y en otros lugares) trataron de usar los movimientos para sus propios fines. Lacan estaba al margen de las luchas internas de los estructuralistas, pero amistades y alianzas (Althusser, por ejemplo, lo introdujo a sus estudiantes y le consiguió una sala en la Sorbonne) lo transformaron en líder de una pequeña secta psicoanalítica, en una individuo con una reputación nacional e internacional. Que el psicoanálisis en Francia (y en Argentina) haya tomado un turno anti-empírico, anti-disciplinario y largamente retórico se debe menos a Lacan (a la brújula del maestro) que al cambio universitario en los sesenta. Las universidades se abrieron y la asociación lacaniana se llenó de estudiantes. Rápidamente creció y se dividió, y también se fundió en pocos años (Roudinesco 460-74). Ecrits jugaba un papel decisivo en hacer famoso a Lacan y en formar su escuela (475-92).
Aquí de nuevo, el “picoteo” conceptual, especialmente su componente hegeliano, ayudaba a engañar a sus estudiantes de izquierda. (Muchos de sus alumnos y alumnas empezaban como maoístas). Lo que había pasado ya en el año 1932, cuando Paul Nizan saludó una publicación de Lacan como una tesis marxista (Roudinesco, 103), pasó de nuevo entre el 1966 al 1971. Nizan ignoraba obviamente la profunda adhesión de Lacan desde 1923 a Charles Maurras y a la Acción Francesa (Roudinesco, 38, 103, 166, 225). Es decir, con la ultraderecha en Francia. Lacan admiraba a Maurras, lo visitaba personalmente, y sus ideas centrales probablemente deben más a Maurras que a Freud (225). Lacan también admiraba al fanático Léon Bloy (166) y a Heidegger (331-49). Era íntimo amigo del nazi francés Drieu la Rochelle (Roudinesco, 99). Y era antiparlamentario, nihilista y no participaba en la vida política. Odiaba el fascismo o el nazismo organizado. No era antisemita (Roudinesco, 182-88), pero compartía muchas ideas de los conservadores y ultraderechistas. Después del 45 se despidió de Maurras y consiguió borrar parte de sus convicciones pasadas.
Las contingencias del Mayo del 68 entronizaron, irónicamente, a una persona que estaba en lado opuesto a las ideas del estudiantado, a una persona que explotó a sus alumnos, que abusó de sus pacientes, y que ansiaba el poder, fundando una escuela propia que le permitiera reinar autoritariamente (Roudinesco 460-79). Los modelos gráficos de los últimos años, sus “algoritmos”, sus grupos cuádruples, fueron aceptados como teorías y exportados a las humanidades.
Las razones de tal éxito fueron, así lo mantiene Van Rillaer (en Meyer 2007, 157-61), fueron económicas, en gran parte. Era redituable hacerse psicoanalista en los setenta, también como alternativa a la docencia. Y el camino a la psicología era menos riguroso que el de la neurología. El rigor conceptual de Lacan se reducía a esquemas didácticos y era parte de su juego diseñar su propia escuela.
En los sesenta las feministas introdujeron un nuevo rol para las mujeres. También en la psicología. Cuando el falocentrismo en los textos de Lacan fue atacado por las feministas, Lacan trató de refutarlas more geometrico, con fórmulas que bautizaba matemas (Roudinesco, 543-45). Para él, los cambios que venían en la IPA ya eran visibles en los cincuenta. Reprochaba a Jones mantener la igualdad de sexos (II, 106) y el ataque a Horney como una feminista también era parte de una trama burlona hacia “la mujer”: la castración es particularmente “espinosa” para la mujer (104), las mujeres llevan “la querella del falo” (107), toleran su propia frigidez relativamente bien (114) y se refugian a enmascarar su deseo (115). Lacan concluye su comentario sobre Freud diciendo que para el último la libido era masculina (115).
El discurso de Munich en 1958 fue un juego provocativo hacia el feminismo freudiano, como lo expuso claramente Maxine Sheets-Johnstone (1994, 317-26). Símbolos genitales y símbolos de poder, como Lacan reafirma en “La significación du phallus”. Fue aún más explícito en una conferencia improvisada en Lyon (citada en Cottraux) que detallaba la significación que tenia el falo para las mujeres:

Por otra parte, eso va al punto en que la mujer se inventa un falo, que se llama falo reivindicado, falo de pene ... Únicamente para eso, para considerarse castrada, lo que ella, la pobrecita, seguramente no está, por lo menos en lo que respecta a este órgano, que a ella le falta por completo. Que no nos venga a contar que tiene ahí un pedacito, eso no sirve de nada (189).”

Nachtrag. ¿Podría ser que la oscuridad deliberada de Lacan, especialmente después de apropiarse de la terminología estructuralista, escondiera su continuada adhesión a ideologías elitistas, sexistas y antidemocráticas? ¿Puede ser que el nombre del padre tendrá más que ver con Maurras que con Freud? En resumen, un análisis de los discursos de Lacan podría averiguar en cuánto el lacaneo lúdico esconde su pasado ideológico antes del 1945.

Wolfgang Karrer
Berlín, Alemania, EdM, octubre de 2012

Referencias
Lacan, Jacques. Écrits. 2 vols. Paris: Édition du Seuil, 1971.
Meyer, Catherine et al. El libro negro del psicoanálisis. Vivir, pensar y estar mejor sin Freud. Trad. S. J. Dinucci. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2007, 151-62 (Van Rillaer); 182-234 (Cottraux); 198-200 (Borch-Jacobsen).

Roudinesco, Elisabeth. Jacques Lacan. Bericht über ein Leben. Geschichte eines Denksystems. 1993. Übs. H.-D. Gondek. Köln: Kiepenheuer & Witsch, 1996.

Sheets-Johnstone, Maxine.
The Roots of Power. Animate Form and Gendered Bodies. Chicago, IL: Open Court, 1994.
http://books.google.de/books?hl=de&lr=&id=RyyC9iReD-QC&oi=fnd&pg=PA1&dq=Lacan+Phallus&ots=iJFEIa1Owk&sig=w8V0Xi-tdLs0cOuAo-kKgprM03k#v=onepage&q=Lacan%20Phallus&f=false
Vitagliano, Miguel. ""Variaciones sobre un punto. Notas de trabajo sobre teoría and crítica literaria.". En: Perspectivas actuales de la investigación literaria. Martín Ciorda et al. Buenos Aires, EFL, 2011, 123-54.
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1 comentario:

w. karrer dijo...

Perdonen, lectores.
La frase antes de la última citación de Lacan quedó castrada. Se tiene que leer:
"Símbolos de genitales son símbolos de poder y Lacan reafirma el poder masculino en "La signification du phallus".
Gracias,
Wolfgang Karrer

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