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La melancolía del óxido, por Carolina Dalmastro


No dudo que la majestad y la belleza del mundo están latentes en cualquier minucia del mundo (...)
No dudo que en las trivialidades, insectos, personas comunes, esclavos, enanos, malezas, desperdicios hay mucho más de lo que yo suponía (...).
Walt Whitman

No sé si es conocida la pretérita existencia de un Italpark en Mar del Plata. No sé si Pablo Cabado ya lo sabía, pero investigando en la web a partir de las coordenadas que dan título al libro (37˚57'35”s 57˚34'47”w) se encuentran historias, fotos y recuerdos de ambos parques de diversiones. Entre los resultados que arroja el Google aparece la “Asociación Argentina de Amigos de Parques de Diversiones”, cuya misión es lograr que “(...)nadie se conforme con la reapertura parcial y el Parque (de la Ciudad) sea reactivado al 100% con todas sus atracciones e instalaciones reparadas y operativas.” En esta página hay información sobre parques de diversiones vigentes en Argentina y en otras partes del mundo. Además, hay debates sobre parques temáticos y una gran cantidad de nostálgicos discute sobre montañas rusas, nombres de juegos del antiguo Italpark de Buenos Aires, y de repente algunos nombran aquel de Mar del Plata, a donde se llevó en 1969 el Super 8 luego de adquirir para la sucursal de Bs.As. el mítico Super 8 Volante. Propiedad de la familia Zanón, este parque cerró sus puertas poco tiempo después de que el Italpark de la Capital Federal fuera clausurado a causa de la muerte de una adolescente en el juego Matter Horn.
En poco tiempo ambos Italpark cerraron y estos eventos dieron lugar a las leyendas urbanas sobre la maldición del parque de diversiones. Dentro de la bolsa de mitos urbanos, hay uno que reza que si se va de noche hasta la antigua entrada del Italpark con un cospel – de esos que se usaban como entradas para los juegos- súbitamente verá ante sí el viejo parque con todas sus atracciones en funcionamiento. Las puertas se abrirán y deberá subir al juego que corresponda. Una vez que termine, habrá que retirarse inmediatamente, sino su vida estará en peligro. ¿Se volverán las máquinas contra nosotros? En aquella época las estructuras eran enormes, cada uno de los juegos era una invitación a la aventura: luces, colores, mundos, y máquinas. Ir al parque de diversiones era de las salidas favoritas de la infancia. Luego, pasaron los años, las crisis y ese parque que anunciaba tanta diversión cerró sus puertas para siempre. Años más tarde, de casualidad, lo encontró Pablo Cabado con su cámara en las afueras de Mar del Plata.
    Cuando uno mira las fotos de Cabado, encuentra una mezcla de nostalgia y fascinación de aquella promesa trunca de lo que podría haber sido y no fue. Una sensación de extrañeza frente a esos colores oxidados que existen en el recuerdo, al menos, como pasteles. Se crece de golpe en cada foto recordando la infancia terminada. La interacción con esas grandes maquinas que revoleaban a los niños de un lado a otro, daban la vuelta al mundo y sacudían hasta vomitar. Enormes engranajes funcionando nos hacían diminutos y manipulables con tanta prepotencia que nuestra naturaleza parecía algo frágil y primitivo, ya que todo aquello que experimentábamos en ese perímetro surreal era ni más ni menos que el futuro. Ahora, en un paisaje pos apocalíptico, la Naturaleza se tomó revancha y yuyos crecidos cubren las maquinarias oxidadas. El viento, la lluvia, el sol, el olvido, en una lenta acción corrosiva fueron creando un cambalache visual que acerca un chiquero a un cohete espacial. De alguna manera las imágenes han registrado todo aquello que pasó mientras estábamos en otro lado.
     El ambiente desolador que impregna las fotos nos remonta a esos momentos que vivimos por primera vez: la angustia, la euforia, la muerte. Olores impresos en nuestros recuerdos que cuando los revivimos, el corazón se llena de un extraño júbilo y el alma se apretuja un poco porque, de repente, tenemos 8 años otra vez y sentimos con igual intensidad. Es cuestión de despertar esas sensaciones entumecidas y saborear la melancolía de la escena.
Por eso las imágenes tienen tanta fuerza, por eso llama tanto la atención un parque de diversiones en ruinas. La infancia se terminó, pero el juego no. Sea con una Xbox, la montaña rusa, el amor, o el arte; esas formas lúdicas de socialización otorgan sentido y uno percibe que ya no estamos solos y que toda la gravedad de la vida ahora suena de fondo. Es la forma de resistencia que existe frente a una vida previsible. Durante el juego reina una forma de igualdad y hacemos las cosas porque sí. Susan Sontag decía que “cuando sentimos miedo, disparamos. Pero cuando sentimos nostalgia, hacemos fotos.” He aquí la melancolía desplegada.
Carolina Dalmastro
Buenos Aires, EdM, noviembre 2012
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4 comentarios:

adriana hebat dijo...

Muy bueno ! lograste que recordara sentimientos que me despertaba el Ital Park cerrado, abandonado ...

Anónimo dijo...

HOLA QUE TAL !! todabia queda algo en el predio donde funcionaba el ital park mar del plata ?? esas fotos son actuales ?? sabes cual es la direccion exacta donde estaba en mar del plata ??

Ernesto Borio dijo...

Estas fotos son de Mar del Plata? Alguien sabe dónde están los juegos del Italpark de Buenos Aires?

Anónimo dijo...

esas fotos son del italpark mar del plata del año 2005 aproximadamente, el predio fue vendido en el 2008 a sencosud la empresa de los easy y queria poner una sucursal en mar del plata. los juegos fueron vendidos a varios particulares de parques, como por ejemplo el de llujan que adquirio el tren fantasma. los herederos de la familia del dueño que instalo el parque vendio todo lo que habia alli, juegos , predio y todo lo que pudo. la empresa sencosud , compro y demolio todo lo que habia y dejo el lugar echo un desierto lleno de escombros y platas. solo quedan vestigios de lo que alguna vez fue uno de los paruqes mas grande de la argentina , todo escombros. por una ley municipal, no permite la contruccion de nada en ese predio que parece fantasma. la empresa espera el cambio de gobierno para ver si puede hacer algo. yo paso todo los años por ahy cuando voy a mar del plata y recuerdo lo que alguna vez fue un lugar lleno de alegria. ese lugar tiene algo especial como mucha energia, solo hay que recorrerlo y escuchar sus historias, por que escuche varias. dejo mi correo por si quieren saber mas robbie-lives@hotmail.com

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