PIES DE IMAGEN

Zapatos, por Mónica Yemayel




Blancos, para casamientos y comuniones. Negros y marrones, para la escuela y el trabajo. Rojos y azules, para pasear. Así, eran los zapatos de antes.
    Por estos días, en cambio, las vidrieras de las zapaterías estallan en gamas interminables de violetas, anaranjados, turquesas, morados y verdes que van desde el esmeralda al limón. Sin importar la marca o la calidad, si el barrio está al norte o al sur, en todas partes se ven, como nunca en el pasado, variedades inagotables de tonos, diseños y texturas.
     Es como si el mundo hubiese decidido poner sus ojos en los pies. O su brillo. O la alegría. Porque qué otro pensamiento, sino el de una fiesta, puede surgir al imaginar a un ejército de mujeres atravesando las calles porteñas montadas sobre esos modernos estuches de pies. Plataformas y tacos altísimos como escalones. Colores de arco iris, fuegos artificiales, barriletes, flores de verano. Cientos, miles, millones de pies iluminados con colores primarios, secundarios y terciarios. Caminando veredas rotas y sanas, subiendo a colectivos, en los andenes del subte y el tren, cargando el peso de bolsas de supermercado y ropa para lavar, en la cola en un banco o de un hospital. Qué otro pensamiento que el de una fiesta, todas esas mujeres, así, cruzando la ciudad.

     Pero no están.
     No se ven.
     Las mujeres van y vienen con sus zapatos chatos, apenas empinados, de colores opacos. Sin matices.
     ¿Guardarán los tacos altos de tonos furiosos en las carteras? O, tal vez, los lleven en las bolsas, junto a la vianda del día y el libro que leen mientras viajan, el saquito liviano para el fresco de la tarde y el paraguas plegable por si empieza a llover. Tal vez, se los pongan cuando llegan a destino, en el baño de la oficina o en el de un bar, poco antes de entrar a dónde sea que vayan. Entrevista de trabajo, café con una amiga, visita al médico, clase de canto, cita de amor. Porque si no es así, para qué pies se han fabricados tan espléndidos zapatos.

Mónica Yemayel
Buenos Aires, EdM, noviembre 2012

Foto: Dalila Doble Plataforma work in progress 1967, Premio Internacional Di Tella, Dalila Puzzovia

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