APUNTES

Lucrecio anticipó la bomba atómica, por Pablo Luzuriaga


¿Qué relación mantienen la bomba atómica y el modernismo? Como residual de una época, la bomba se esconde detrás de los campos de concentración y exterminio nazis. En "La colonia penitenciaria", Kafka anunció los campos. H. G. Wells y Ramón Gómez de la Serna, en una novela y un cuento, anticiparon la explosión nuclear (ver EdM).
   Isomorfismos. El modernismo rompió "el contrato" entre la palabra y el mundo que se sostenía desde la antigüedad clásica. La bomba también es una declinación milenaria: del atomismo de Leucipo y Demócrito, en la costa de Tracia; al proyecto Manhattan, en Los Alamos, Nuevo México. El modernismo termina con la imagen del conocimiento fundado en un sujeto, hombre, blanco, motor al mismo tiempo del progreso y la emancipación de la naturaleza, capaz de asir con la fuerza del pensamiento la totalidad de lo real, figura ejemplar del positivismo y el historicismo del siglo XIX. La bomba, como los campos, tira por la borda a la razón como guía privilegiada de cualquier proyecto. El modernismo, en su acepción inglesa que incorpora en la misma curva al alto modernismo y a las vanguardias históricas, en tanto crisis de la representación, entre otras formas, operó mediante la sustracción: de la ruptura de Cézanne a la no figuración y las propuestas cientificistas de movimientos como De Stijl o la Bauhaus. La bomba atómica, en tanto violencia sobre la materia, sustracción técnica de las cosas, arma de destrucción masiva, es resultado de un largo desarrollo de la física. ¿Demócrito sabía que esos átomos, que no veía, podían hacer lo que hicieron en Hiroshima y Nagasaki?


La primera anticipación de la bomba atómica quizás sea la que aparece en el texto del filósofo atomista que dio origen a la física moderna: Tito Lucrecio Caro (99 a. C. - 55 a. C.).
     Michel Serres, en El nacimiento de la física en el texto de Lucrecio (1977), propone una lectura del poema épico-científico, escrito por el discípulo de Epicuro, como origen de la física contemporánea. Serres cuestiona la idea de la modernidad como revolución sin antecedentes; encuentra, en cambio, un origen oculto, enterrado a su juicio "por aquellos que disfrutan dando pábulo a la idea de una querella constante entre antiguos y modernos". Ese punto de partida es la tradición atomista a la que pertenece el poema de Lucrecio. La modernidad no sería entonces un corte absoluto con el pasado; sino la reaparición, al mismo tiempo y en distintos lugares, de una tradición milenaria. Lo mismo que pasó con De La naturaleza de las cosas cuando fue encontrado, en enero de 1417, en la biblioteca de un monasterio alemán, por el humanista Poggio Bracciolini. Montado en su caballo, el italiano llevó el libro a Florencia y de inmediato se reprodujo, a mano, en distintas zonas de Europa. Más tarde, la imprenta haría que fuera imposible volver a enterrarlo.
   En el libro I del poema épico, Lucrecio anticipa el poder de los átomos:

La extremidad de un átomo es un punto
tan pequeño, que escapa a los sentidos;
debe sin dudas carecer de partes:
él es el más pequeño de los cuerpos,
ni estuvo, ni estará jamás aislado;
es una parte extrema, que juntada
con otras y otras partes semejantes,
forma así del átomo la esencia.
Si del átomo, pues, los elementos
de existencia carecen separados,
será la unión tan íntima y estrecha,
que no hay fuerza capaz de separarlos.
De simple solidez los elementos
y partes muy delgadas se componen:
su unión no es un compuesto heterogéneo,
sino simplicidad eterna. Quiere
de este modo formar naturaleza
los cuerpos, sin que alguna de sus partes
separación o menoscabo sufra.

Los atomistas imaginaron los átomos y el vacío, partículas indivisibles e iguales que lo componían todo. John Dalton, primero (1803), y Bohr, después (1913), propondrían, respectivamente, el primer modelo atómico moderno y el primer modelo de su estructura interna. Entre antiguos y modernos median entre 1900 y 2000 años. En su poema, Lucrecio sugiere el problema de la física de partículas subatómicas, la posibilidad de que exista una estructura interna de los átomos. Lo hace en los términos de una negación: al interior de los átomos no hay lugar. "No hay fuerza capaz de separar" a los elementos que los constituyen. Podría compararse con lo que hoy conocemos como la fuerza "nuclear fuerte", de entre todas las que existen en la naturaleza, la más potente.
    Stephen Greenblatt, en El giro. De cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno, describe el camino del poema, la vida de quien lo rescató del olvido, Poggio Bracciolini, quien fuera secretario del papa Juan XXIII, el hambre de los bibliófilos humanistas, herederos de Petrarca y la locura renacentista por los libros clásicos que aguardaban en las bibliotecas de monasterios y abadías. En la actual biblioteca vaticana, se conserva la copia del poema realizada por Nicolás Maquiavelo. El poema fue principal fuente de La primavera de Botticceli. Shakespeare y Bacon leyeron el poema y Montaigne, en sus ensayos, lo cita cien veces de forma directa. Como Lucrecio en De rerum natura, Galileo Galilei defiende la unicidad del mundo celeste y el mundo terrenal. El materialismo de Lucrecio contribuyó al escepticismo de Voltaire, así como el filósofo de la ilustración también hereda del atomista su visión del cosmos (ver EdM).
     El atomismo sirvió de fuente a Giordano Bruno y a Copérnico; la modernidad encontró un punto de partida en la tradición de Epicuro. Pero también el modernismo, en su batalla contra el idealismo del siglo XIX, conectó con ese canal subterráneo de atomistas. El materialismo de Marx comenzó a delinearse frente al idealismo de Hegel cuando escribió su tesis doctoral sobre la diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y en Epicuro.
     La bomba, además de llevarse cientos de miles de videas en un instante, cerró un ciclo de dos milenios de especulación atómica.

Pablo Luzuriaga
Buenos Aires, EdM, Julio 2014
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