RELATOS

Relato: "La olla" de Yiğit Bener (traducción de Corinne Ferrero)


El escritor turco Yiğit Bener nació en 1958 en Bruselas, casi por azar. “La olla” es lo primero que se conoce en castellano del autor, y EdM tiene el orgullo de publicarlo también en turco y francés. El cuento pertenece a la colección Oteki Kabuslar (2009), su primer libro traducido al francés. Yiğit Bener ha publicado cuatro novelas, colecciones de relatos, ensayos, entre las que se destaca su versión al turco de Voyage au bout de la nuit de Louis-Ferdinand Céline, que recibió en Estambul el premio a la mejor traducción en 2002. En 2015 la editorial Actes de Sud publicará su novela Le Revenant.
    “La olla” es tan sutil como exquisitamente ambigua.
     La traducción del francés fue realizada por Corinne Ferrero, especialmente para EdM.

El agua está hirviendo. Ya puedo desahogarme: total, poco queda para que empiecen a decorticarme y comerme.
    Si yo hubiera sido de color marrón, o incluso negra como el carbón, igual que mis primos del continente, ¿les parece que me hubiera sucedido eso? ¡Qué tabú! A ellos no hay quien se les acerque. Y no me vengan a decir que algunos sí se los comen. Ustedes nunca los probaron, si lo sabré yo.
Ser o no ser comido… Vivir o morir… Es frágil la frontera: una simple cuestión de color, de raza… ¡Discriminación!

    Una banal historia de pigmentación… No se fíen de mi aspecto encendido, es por el estofado. En realidad soy completamente blanca, casi transparente. Ay, quién fuera negra como el ébano…
Heme aquí, a punto de ser tragada, por una simple diferencia de color… ¡qué trago tan amargo!
No me puedo quejar, lo sé. Soy del color equivocado, y estoy en el lugar equivocado, en el momento menos adecuado. Las redes estaban tendidas, y solo supe quedar enmallada… Pero, ¡cuán vana y falaz la serenidad del que se cocina en el fondo de una olla hirviendo! ¿Cómo tomar en serio la aparente indiferencia del condenado a muerte? ¡Apócrifas rebeliones pataleando en el agua hirviente! ¿Quién para tragarse las peroraciones del que se improvisa filósofo cuando levanta el hervor?
En el matadero… En las cámaras de tortura… Frente a la horca… Cuando la vida está a punto de desvanecerse, sólo queda esa verdad profunda: “Ay, quién pudiera…”
     Quién pudiera haber tenido la tez tan oscura como la de mis primos continentales… Entonces no me clavaban en los ojos saltones esa ávida mirada, ni se detenían con la misma apetencia en mis patas ganchudas, mi lomo encorvado y mis bigotes colgantes. ¿Acaso se babeaban ante mi mullido abdomen y me decorticaban el crujiente caparazón con la boca hecha agua de haber tenido yo la piel negruzca? ¡No me trago ese anzuelo! ¡Si habrá depravado? ¡Si habrá voyeur?
     Ya poco falta para que sus deditos rollizos me arranquen con maña la cabeza del cuerpo y nada quede de mis entrañas, o de mis embriones... ¡y se los chupen con la lengua afuera! Succionarán entonces mi sustancia entre la espuma de sus labios túrgidos y famélicos. Y regalarán su panza voraz con la carne sobrante de mi espinazo. ¡Quiera dios que se atraganten!
     De haber sido empero mi color, y solamente mi color, algo más oscuro, otra lengua nos cantaba.
    A ver si nos aderezaban en sus platos por decenas y nos devoraban como sitiados por el hambre si uno solo… si tan sólo uno de nuestros congéneres del color del ébano se hubiera encontrado en la mesa… Vamos, ¡habrían puesto el grito en el cielo! Y se armaba un escándalo… ¡a que sí!
    He aquí mi único defecto: no tengo ese don de repugnarles como mis hermanos negros… ¡Maldita sea! No bien sentados en la mesa, impacientes e insaciables, masticarán copiosamente la pulpa de mi cuerpo bien asadito, después de rociarlo con limón, o de mojarlo en una salsa mayonesa. ¡Pura glotonería de destripadores!
    Cuando ya cansados de revolotear en el cielo de su boca, los trozos de mi carne se estrellen en su lengua, soltarán ustedes la carcajada lanzándose unos a otros acuciosas y obsequiosas miradas. Rituales de la gula…
    Y para dar fe de mi salero y de mi sazón, no vacilarán en balbucear indecorosas palabras con la boca llena… ¡Abominables y repugnantes caníbales!
    Ovacionarán al cocinero que nos habrá arrojado vivas al caldero de agua hirviente, y se admirarán, “Qué delicia, mi buen amigo”, “Es usted un verdadero cordon-bleu”… ¡Financistas de la tortura! Con exuberantes modales y engañosos cumplidos, convidarán a los presentes con una bandeja de los restos de nuestros cadáveres… ¡Fraternidad de genocidas!
     He de pensar que consideran legítimo infligirme semejante trato simplemente por mi color y mis orígenes, ¿no es así? ¡Ciertamente son racistas!
    Vean qué falta la mía: vengo de las profundidades del mar… si yo habitara en tierra firme… si como mi primo de piel morena circulara por sus casas, sus cocinas, sus baños, o sus jardines… y si hubiera rozado el borde de sus labios con mis finísimas y larguísimas antenas… seguro que echaban las tripas en el acto, y escupían sangre de puro carraspeo… ¡y a borbotones! Coman, pues, y aprovechen, señoras y señores… que al pagar será el llorar. Tarde o temprano mis primos negros del continente nos vengarán…
     Así es… ¿nunca se preguntaron quién roería su carroña?
     A comer como condenados, pues, a llenarse y atracarse hasta reventar. Que ya les llegará su hora.

Yigit Bener
Estambul, Turquía.

Corinne Ferrero.
Pau, Francia.

EdM, febrero 2015

***

Le bouillon

L’eau est bouillante. Je peux maintenant vider mon sac : de toute façon, vous allez bientôt me décortiquer et me manger.
     Si j’avais été marron ou même carrément toute noire, à l’instar de mes cousins du continent, cela me serait-il arrivé ? Quel tabou ! Vous ne les auriez jamais touchés. Ne me dites pas que certains en consomment. Vous n’en avez jamais mangé, je le sais.
     Etre mangé ou pas… Vivre ou mourir… Frontière fragile : simple question de couleur, de race… Discrimination !
    Banale histoire de pigmentation… Ne vous fiez pas à mon apparence cramoisie, c’est à cause de la cuisson. Je suis en fait toute blanche, presque transparente. Si seulement j’avais pu être noire comme l’ébène…
     Bientôt déglutie, pour une différence de couleur… Pas facile à digérer !
    Je n’ai pas le droit de me plaindre, je sais. Je suis de la mauvaise couleur et au mauvais endroit, au mauvais moment. Je n’ai pas su passer à travers les mailles… Vaine sagesse au fond d’une marmite bouillonnante ! Comment prendre au sérieux l’apparente indifférence du condamné à mort ? Ces rébellions apocryphes alors qu’il gigote dans l’eau bouillante ? Comment gober les péroraisons de celui qui s’improvise philosophe juste au moment de bouillonner ?
    Dans l’abattoir… Sous la torture… Face à la potence… Alors que la vie est prête à s’évaporer, quelle autre vérité profonde que : “Ah, si seulement…” ?
    Si seulement j’avais le teint aussi foncé que mes cousins continentaux… Auriez-vous, alors, plongé dans mes gros yeux globuleux ce regard empreint d’avidité ? Ou examiné avec la même appétence mes pattes crochues, mon dos courbé et mes moustaches pendantes ? Loin de saliver en reluquant mon ventre moelleux, ou de me dépouiller en un tournemain de mes écailles croustillantes, ayant l’eau à la bouche… M’auriez-vous effleurée, si j’avais été noiraude ? A d’autres ! Espèces de voyeurs dépravés !
     Dans peu de temps, à la force de vos doigts potelés, vous arracherez ma tête de mon corps. Il ne restera rien de mes entrailles, ou de mes embryons… car vous les sucerez la langue pendante ! Vous téterez ma moelle entre l’écume de vos lèvres turgides et faméliques. Et vous régalerez votre panse vorace avec la chair laissée sur mon échine. J’espère que je vous resterai en travers de la gorge !
     Pourtant, si ma couleur, ma simple couleur, avait été un peu plus foncée, vous n’y auriez jamais mis la langue.
     Loin de nous dresser dans vos assiettes par dizaines et de nous engloutir comme si vous aviez vu la disette… Si un seul… rien qu’un seul de nos congénères couleur d’ébène s’était trouvé sur la table… Vous au riez bondi en hurlant ! Crié au scandale… pas vrai ?
     Mon seul défaut : ne pas vous répugner à l’instar de mes frères noirs… Maudite vie ! A peine attablés, impatients et insatiables, vous mastiquerez copieusement la pulpe de mon corps mitonné, après l’avoir trempée dans une sauce au citron ou une mayonnaise… Carnage de gloutons !
     Alors que les miettes de ma chair, baladées sous votre palais, s’écraseront sur votre langue, vous vous esclafferez en lançant un sourire obséquieux à votre voisin de table. Rituel de goulus…
    Et pour témoigner de mon piquant, vous n’hésiterez pas à bafouiller avec trivialité la bouche pleine… Bandes de cannibales mal embouchés !
    Vous applaudirez le cuisinier, qui nous aura jeté vivantes dans le chaudron d’eau bouillante, en vous extasiant, “Délicieux, cher ami”, “Vous êtes un vrai cordon-bleu, mon cher”… Commanditaires de torture ! Avec des mondanités exubérantes, vous ferez tourner une assiette autour de la table pour offrir, avec une politesse hypocrite, les restes de nos cadavres à vos voisins… Fraternité génocidaire !
    Vous estimez que l’on peut bien m’infliger cela uniquement à cause de ma couleur et de mes origines, c’est bien cela ? Vous êtes bel et bien racistes !
    Ma faute : venir des mers… Si j’habitais sur la terre ferme… Si j’étais mon cousin basané, circulant dans vos maisons, dans vos cuisines et vos salles de bains ou vos jardins… Et si j’avais, alors, à peine effleuré vos lèvres avec mes antennes très fines mais bien longues, vous auriez dégueulé vos tripes sur-le-champ, craché le sang à force de raclements… Et à jets puissants ! Mangez donc, mesdames et messieurs… La roue tourne. Mes cousins noirs prendront notre revanche tôt ou tard…
     Eh, oui… Qui, selon vous, rongera votre dépouille ?
     Bâfrez-vous… Empiffrez-vous jusqu’à en éclater et exploser. Notre tour viendra bientôt.


Yigit Bener
Estambul, Turquía.

***

Haşlama


Suyum ısındı. İçimi dökebilirim artık: Nasıl olsa birazdan parçalara ayırıp yiyeceksiniz beni.
     Kıtalı kuzenlerim gibi kahverengi, hatta düpedüz kapkara olsam, gelir miydi bunlar başıma? Tabu sayar, asla dokunmazdınız. Yiyen var demeyin bana. Siz yemezdiniz, biliyorum.
     Yenilmek, yenmemek... Yaşamla ölüm... İncecik bir çizgi: Renk, ırk farkı... Ayrımcılık!
   Basit bir pigment meselesi... Bakmayın kıpkırmızı göründüğüme, pişince böyle oldu. Şeffaf denecek kadar beyazımdır aslında. Kapkara olabilseydim...
    Sırf renk farkı yüzünden sindirilmek... Kimin ağırına gitmez?
  Sızlanmaya hakkım yok, biliyorum. Yanlış renk, yanlış yer, yanlış zaman. Ağınıza düşmeyecektim...
   Fokurdayan kazanın içinde nafile bilgelik! Nasıl ciddiye alınsın, idam mahkûmunun aldırışsızlık gösterisi? Kaynar suda debelenirken kandırıcı kafa tutmalar? Haşlanırken feylesof kesilenin kerameti kimi doyurur?
    Mezbahada... İşkencehanede... İdam sehpasının karşısında... Yaşam buharlaşmak üzereyken, “keşke” dışında hikmet var mıdır?
     Keşke kıtalı kuzenlerim gibi kopkoyu olsaydım... O zaman iri, pörtlemiş gözlerimin içine kolayca dikebilecek miydiniz o aç gözlü bakışlarınızı? Kıvrık bacaklarımı, kambur sırtımı, sarkık bıyıklarımı alıcı gözle inceleyebilecek miydiniz? Bırakınız yumuşacık karnıma bakarak yalanmayı ya da gevrek sırtımı koruyan zırhı, ağzınızın sularını akıtarak iki hamlede soymayı... Simsiyah olsam, elinizi sürer miydiniz bana? Hadi ordan pis röntgenciler!
    Az sonra, o iri parmaklarınızla, tuttuğunuz gibi kafamı gövdemden ayıracaksınız. Ne bağırsaklarım kalacak, ne yumurtalarım... Yalayıp yutacaksınız! Şişkin, açlıktan köpük kusan dudaklarınızla iliklerimi emeceksiniz. Aç midenizi bedenimden arta kalanlarla dolduracaksanız... Boğazınıza takılırım inşallah!
     Rengim, sadece rengim biraz daha koyu olsaydı, dilinizi değdirmezdiniz eminim.
    Değil onlarcasını tabağınıza dizerek, kıtlıktan çıkmış gibi ağzınıza tıkıştırmak... Sadece bir tanesi... Koyu renkli benzerlerimden tek bir tanesi bile masanızın üstünde geziniyor olsaydı... Çığlık çığlığa fırlamıştınız ayağa! Kıyameti koparıyordunuz şimdi... Yalan mı?
     Tek suçum bu: Kara kardeşlerim gibi midenizi bulandırmamak... Lanet olsun!
    Sofraya çöreklenir çöreklenmez, iyi pişmiş gövdemin yumuşak etlerini limonlu ya da mayonezli soslara banarak, doymak bilmeyen bir iştahla dişleyeceksiniz... Sizi gidi katliam oburları!
    Parçalarımı damağınızda dolaştırıp dilinizle ezerken, sofra komşularınızla huşu içinde bakışıp gülüşeceksiniz. Şikemperver zikirciler...
     Pek lezzetli olduğumu teyit etmek için arsızca ağzınızı şapırdatacaksınız... Görgüsüz yamyamlar!
   “Nefis azizim”, “Olağanüstü pişirmişsin üstadım” nidalarıyla, bizleri kaynar kazana diri diri atıveren aşçıyı alkışlayacaksınız... İşkence azmettiricileri...
     Abartılı el kol hareketleriyle, riyakâr bir kibarlıkla, kayık tabakta kalan cesetlerimizi birbirinize ikram edeceksiniz... Soykırım kardeşliği!
     Sırf rengimden, kökenimden ötürü reva görüyorsunuz bunları bana, değil mi? Irkçısınız, ırkçı!
    Suçum denizden çıkmak... Kıtalı olsaydım... Evlerinizde, mutfaklarınızda, banyo ve bahçelerinizde dolanan koyu renkli akrabalarımdan biri... Nasıl da böğürtüyü andıran öğürtüler içinde kusardınız, incecik ama upuzun antenlerim dudaklarınıza değer değmez... Hem de fışkırta fışkırta!
     Yiyin efendiler, yiyin... Er geç devran dönecek. Kara kuru akrabalarım öç alacak...
     Eee... Öldüğünüzde leşlerinizi kim kemirecek sanıyorsunuz?
     Zıkkımlanın... Patlayıncaya, çatlayıncaya kadar tıkının. Sıra bize de gelecek.


Yigit Bener
Estambul, Turquía.
EdM, febrero 2015
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