ADELANTOS

Adelantos: Versos de una..., César Tiempo y Clara Beter, por Solana Schvartzman


Este es uno de los últimos libros que la Biblioteca Nacional ha publicado bajo la dirección de Horacio González, una de las gestiones más notables que ha tenido en su historia desde su fundación en 1810 por Mariano Moreno y que finalizó en diciembre de 2015. Solana Schvartzman realizó la edición y el prólogo de Versos de una… , libro clásico en la literatura argentina, incorporando además un valioso apéndice con cartas y crónicas.
  Versos de una… expone problemas centrales de la literatura contemporánea: ¿Quién escribe en lo que se escribe y en lo que se lee?, ¿Hasta dónde puede llegar la potencia de la literatura?
    Solana Schvartzman ha escrito para EdM una presentación de Versos de una… , que no es sino una incitación a la lectura. El libro puede adquirirse en la BN, en Buenos Aires. Aún las nuevas autoridades no lo han distribuido en librerías.


¿Por qué leer Versos de una…, las confesiones poéticas de una misteriosa prostituta inmigrante de los años veinte? Además de la astucia y la ironía de esos versos, este libro es la puerta de entrada a su autor, César Tiempo, y a una época, la década del veinte en la Argentina.
    El ucraniano Israel Zeitlin llega a Argentina junto a su familia en 1906, y veinte años después elige cambiarse el nombre a César Tiempo: “En esa época yo usaba muchos seudónimos (…) Como me llamo Zeitlin –zeit quiere decir “tiempo” en alemán y lin es del verbo “cesar”– decidí llamarme César Tiempo (…)”. Autor de numerosos libros como Libro para la pausa del sábado, Sabatión Argentino y Sabadomingo, director de la revista Columna y del suplemento cultural del diario La Prensa, en 1927 publica su primer libro de poemas: Versos de una… Y en este libro esconde su autoría bajo el seudónimo de Clara Beter, joven poeta y prostituta rusa.
   Versos de una… se publica por la editorial Claridad, revista y editorial del grupo literario Boedo y con este libro Tiempo involucra a todo un grupo de escritores y se coloca en el centro de la escena cultural.

La situación

En los años veinte la prostitución todavía no estaba penalizada en la Argentina y había un gran número de prostitutas rusas y polacas. La prostituta que llegaba engañada a la Argentina con la promesa de un futuro mejor era una realidad común y más aún la muchacha judía traída de su pueblo de Europa Oriental y prostituida a la fuerza. Lo que se presenta en Versos de una… es una realidad conocida pero a través de poemas que rompen lo esperado.
    Clara Beter es una desposeída más, una mujer invisibilizada, y a los integrantes del grupo de Boedo, convencidos del lugar social que debe tener la literatura, se sienten atraídos por ella y la buscan para ayudarla a cambiar su situación.

El episodio

César Tiempo cuenta que deslizó los versos firmados por Clara Beter entre los originales de la revista Claridad y semanas más tarde, cuando se corregían las pruebas de la revista, estando presentes, junto a él, Elías Castelnuovo, Leónidas Barletta, Juan Pedro Vignale, Julio R. Barcos y Antonio Zamora, Castelnuovo descubre los versos y se desata en elogios. Los allí presentes resuelven entrar en contacto con la poeta, invitarla a reunir en un volumen sus versos y, sobre todo, dice Tiempo, “conocer al fenómeno”.
    César Tiempo asigna como domicilio legal de su creación una pensión de la calle Estanislao Zeballos, en la ciudad de Rosario, y comienza a enviar desde allí los distintos poemas que van formando el futuro libro. Pero una vez que el libro ya está en prensa, comete la imprudencia de escribir a máquina algunos de los textos, lo cual hace entrar en dudas a Castelnuovo, que como ya se había comprometido a escribir el prólogo, envía a dos amigos suyos residentes allí –el escultor Herminio Blotta y el escritor Abel Rodríguez– a que verifiquen el presunto domicilio y la existencia de Clara Beter.
    Decepcionado al no dar con ella, Abel Rodríguez escribe a Buenos Aires dando cuenta de sus investigaciones y Castelnuovo somete a todos los sospechosos a una serie de pericias caligráficas, careos y confrontaciones.
    Finalmente aparece la primera edición del libro en la colección “Los Nuevos” y Castelnuvo resuelve firmar el prólogo prometido con el seudónimo Ronald Chaves. Sin embargo el engaño se descubre cuando un compañero de Tiempo inscribe el libro en el Concurso Municipal y en la nómina publicada en La Prensa aparece el nombre de César Tiempo entre paréntesis. Elías Castelnuovo, al enterarse, publica un artículo donde señala que todos habían sido defraudados.

César Tiempo

Versos de una… fue para César Tiempo un comienzo en todo sentido, se impuso en la escena literaria de aquel entonces, pero también por la forma en que aparecen allí muchos de los gérmenes de lo que será posteriormente su literatura.
    Clara Beter y César Tiempo tienen mucho en común. El nombre Clara Beter alude al del propio Tiempo: biter –“amargo” en ídish– que juega con el contrario de César, tomado como sinónimo de ziser, “dulce” en ídish. Pero también su historia: César Tiempo construye la biografía de Clara Beter sobre la trama de su propia biografía. Hace nacer a Clara Beter en su Ucrania natal. Como él, Beter se embarca también en Hamburgo y llega a Buenos Aires en el barco “Cap. Roca”. Y finalmente Versos de una… guarda un fuerte lazo con el resto de la producción del autor.
    En una carta que Elías Castelnuovo le escribe a Tiempo en 1942, el famoso prologuista señala:

"(…) y a pesar de que me hiciste una trastada con Versos de una…, nunca dejé de quererte y de admirarte. Además, a fuerza de andar y de andar, se llega a un punto en que se puede saber con exactitud y precisión quiénes son los buenos y quiénes son los malos, moral e intelectualmente. Te repito: vos estás entre los pocos escritores a quienes llevo en el corazón.
    Siempre pensé que te aguardaba un porvenir brillante en nuestra literatura y ahora que se ha cumplido mi pensamiento pienso que te lo has ganado y te lo has merecido ampliamente, porque además de talento, tenés muy buenos sentimientos. Los otros días hablando con Roberto Arlt le decía lo mismo."

Todo esto, sin embargo, sucede mucho después. En 1926 César Tiempo es un joven desconocido que forma parte de un círculo de escritores que busca cambiar la realidad, pero que presenta una serie de personajes torturados y a menudo sin posibilidades de cambio. En este contexto, Tiempo crea una prostituta tierna que pide ayuda, y en la redacción de Claridad llegan cartas de los lugares más increíbles de América con propuestas matrimoniales para Clara Beter “piadosamente dispuestos a salvarla, a borrar su pasado, a proporcionarle una vida tranquila, cuadriculada y burguesa”. Y no sólo eso, los integrantes del grupo Boedo también se conmueven con ella, se involucran, la buscan, quieren ayudarla. El libro se vende, Tiempo se hace conocido y, con la complicidad de muchos escritores, se crea una esperanza: salvar a una prostituta, recuperar a una poeta, cambiar el mundo. La esperanza está en el libro de poemas de Clara Beter, en el episodio que se genera en torno de este personaje y, finalmente, en el lugar que César Tiempo logró hacerse en el mundo literario de aquel entonces.

Esta edición

Esta nueva edición de Versos de una… incluye el prólogo original firmado por Ronald Chavez (Elías Castelnuovo) y un estudio crítico de mi autoría. Se ha incorporado además un apéndice que contiene una carta enviada a Tiempo por Abel Rodríguez en 1933 y otra por Elías Castelnuovo en 1942, ambas pertenecientes al Área de Archivos y Colecciones Particulares de la Biblioteca Nacional. Junto con una crónica sobre Versos de una… firmada por Israel Zeitlin de 1927 y la crítica que Zum Felde escribió sobre los primeros poemas de Clara Beter de 1927.
    Versos de una... , siguiendo aquellas ediciones accesibles de Claridad, se consigue en la librería de la Biblioteca Nacional por un modesto precio. Prontamente será distribuido en otras librerías.

Solana Schvartzman
Buenos Aires, EdM, abril 2016
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